
El origen del premio se remonta al año 2000, cuando se rindió homenaje a Feliciano Fernández, antiguo bedel del colegio público Remontival. En aquel momento, la Asociación estaba presidida por Javier Caamaño, y aunque aún no existía una denominación oficial para el reconocimiento, se inició una costumbre que ha perdurado hasta la actualidad. Según consta en las actas internas, fue en 2021, bajo la presidencia de Maxi Ruiz de Larramendi, cuando se acordó formalizar la distinción con el nombre actual: Premio Francisco Beruete, en homenaje al primer presidente de la Asociación.
Durante estos 25 años, la Asociación ha reconocido a numerosos voluntarios, investigadores, instituciones y defensores del patrimonio jacobeo, reflejando la diversidad y riqueza humana que sustenta el Camino. Entre los galardonados figuran nombres como Antonio Roa, Jesús Santesteban, la Société Française des Amis de Saint-Jacques de Compostelle, el Museo Gustavo de Maeztu o el Ayuntamiento de Estella, entre otros.
La entrega oficial del Premio Francisco Beruete se celebró el 25 de julio a las 12.30 horas en la iglesia de San Pedro. También se reconoció y agradeció con la entrega de insignias el trabajo de otras personas voluntarias que han colaborado en el albergue de Estella y en otros del Camino Francés, dentro del marco de la Federación: Javier Ciordia, José Javier Rodríguez, Pablo García, Lupe Elizaga y Fiorella Vásquez fueron algunos de los nombres.
Tras el acto, los participantes disfrutaron de una paellada de hermandad en el hospital de peregrinos de la calle La Rúa, abierta a todos los socios que se apuntaron y a peregrinos que quisieron compartir el momento de encuentro y celebración.
ENTREVISTA
Alejandro Sampedro Grocin. Voluntario.
“Siempre he soñado con
recibir a los peregrinos”
Natural de Dicastillo, Alejandro Sampedro Grocin reside desde hace tres años en Estella-Lizarra, momento en el que se asoció a Los Amigos del Camino de Santiago de la ciudad. Pero su vinculación con la Ruta Jacobea no comienza aquí. Durante 21 años, Sampedro formó parte del colectivo de Pamplona, incluso durante once años formó parte de su junta directiva, y cuando cambio de residencia desde la capital navarra hasta la ciudad del Ega cambió también de Asociación.
Desde hace un tiempo, Alejandro Sampedro acude todas las tardes al albergue municipal para atender la llegada y las demandas de los peregrinos. Se pone fácilmente en el lugar fruto de las innumerables veces que él también ha sido caminante. Asegura que recoger el premio Francisco Beruete representa todo un honor.
¿Qué significa este premio?
No me lo esperaba, es una satisfacción inmensa. Estuve bien nervioso, no me lo podía creer y, desde luego, me siento muy agradecido a la junta directiva por pensar en mí para representar con el premio a todas las personas voluntarias, que somos amigos y ahí estamos, dando el callo. Recibir este premio es un honor.
¿Cuál es tu aportación como voluntario?
Soy voluntario en el albergue municipal de Estella. Voy prácticamente todas las tardes, de 16.30 a 21.30 horas para que los hospitaleros oficiales tengan sus ratos de ocio.
¿Cómo vives la experiencia?
Es una experiencia muy buena, lo que he soñado desde que conocí el Camino y estoy en ello. Me encuentro muy a gusto atendiendo a los peregrinos y respondiendo a las preguntas que tienen sobre el Camino, sobre la siguiente etapa, sobre el trazado o sobre el transporte. Estoy para ayudarles en todas las demandas. Para solucionar la barrera del idioma utilizo una aplicación móvil y no tengo ningún problema, me comunico hasta con coreanos.
¿Cómo ha sido y es tu relación con el Camino de Santiago?
Llevo 21 años vinculado al Camino y lo he recorrido en innumerables ocasiones. Ha habido temporadas que me iba a hacer el Camino tres o cuatro veces en un mes, pero era mucho salir de casa, así que comencé a hacerlo cada 15 días, de marzo a octubre, por trozos. He perdido la cuenta de las veces que he llegado a Fisterra y a Muxia.
El Camino Aragonés también lo he hecho muchas veces y el de Baztán, que me parece precioso. También he recorrido varias etapas de la costa y el camino vasco interior. Siempre andando, es la esencia del camino, como más se percibe el paisaje, la cultura y las costumbres, sobre todo en el interior de Galicia. Y sigo en activo, hasta que el cuerpo aguante, y con más intensidad ahora viniendo al albergue, porque siempre he soñado con recibir a los peregrinos.
¿El Camino engancha?
El Camino engancha, hay que vivirlo y que hablarlo.

