
Nerviosas, pero muy emocionadas, las bailarinas de Villatuerta vivieron el cohete con gran ilusión y antes de vocear los vivas tradicionales agradecieron al Ayuntamiento la oportunidad de protagonizar este momento. Las acompañaron familiares y alumnas más pequeñas de la escuela de danza Belarts, así como su profesora, Sayoa Belarra.
Antes del cohete, la primera jornada festiva comenzó con el tradicional almuezo en las inmediaciones del polideportivo. Tras el disparo, se celebró la imposición de pañuelicos, con el escudo bordado de Villatuerta, a los nuevos vecinos y vecinas de la localidad. También tuvo lugar la entrega de premios de los carteles de fiestas. Este año, la ganadora del cartel fue Maite Crespo de Antonio, con su obra ‘Ven, hay sitio’, en el que se invitaba a la pochada, uno de los eventos gastronómicos de las fiestas por excelencia, que este año congregó a cerca de 450 comensales.
La música de la Txaranguika, los cabezudos y el buen ambiente reinaba en las primeras horas de las fiestas. También el tobogán gigante de agua y espuma, que refrescaba a los atrevidos y atrevidas que se lanzaban desde lo alto de la cuesta hasta la puerta del ayuntamiento.
La unión, el respeto y la tolerancia son valores a destacar por parte del Ayuntamiento tras las fiestas. “El balance de las fiestas es muy positivo porque, a pesar del calor, han sido unas fiestas muy participativas”, informa a este medio Mª José Calvo, alcaldesa de Villatuerta. Y es que los villatorcidos y villatorcidas han disfrutado de unas jornadas llenas de tradición, en honor a la patrona. También llenas de música y actuaciones infantiles. Cinco días acompañados por los kilikis y los gigantes, bailando al son de la Txaranguika y los grupos musicales. Es reseñable, también, que los eventos gastronómicos son momentos de unión entre los vecinos y vecinas de Villatuerta. Tres de las cinco jornadas están dedicadas a la gastronomía.
El sábado 16 se celebraron los calderetes, con casi 40 guisos presentados al concurso. El domingo 17 se celebró la tradicional pochada, que se trasladó por el calor al polideportivo. Acudió al evento gastronómico la presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite. El lunes 18 de agosto las fiestas culminaron con la abadejada, un momento que cada año gana más adeptos. Desde el Ayuntamiento agradecen la implicación y colaboración de numerosas personas en la elaboración de estos manjares que unen a los habitantes de la localidad y a toda su gente querida.

