Primer premio en el Concurso de Ajoarriero – Raúl Pérez Jiménez y Gorka del Campo Isaba

Primer premio en el Concurso de Ajoarriero – Raúl Pérez Jiménez y Gorka del Campo Isaba

Son apenas unos recién llegados a la competición gastronómica, pero la pareja de amigos atesora ya un segundo y un primer premio (el año pasado). Regresarán este año a la plaza Santiago con ganas de disfrutar y de seguir triunfando

Los estelleses Raúl Pérez Jiménez, de 43 años, y Gorka del Campo Isaba, de 45, son apenas unos recién llegados al Concurso de Ajoarriero del jueves en la plaza Santiago. Advenedizos, pero dotados de un buen hacer que les otorgó en 2023 el segundo premio y les ascendió hasta la primera posición el pasado 2024. Este año será su tercera participación, y lo harán con la intención de pisar igual de fuerte en el pódium.

Amigos de cuadrilla y amantes de la fiesta y del buen almuerzo, aseguran participar “con la excusa de juntarse” y de vivir una jornada festiva diferente a todas las demás, en torno a los guisos de abadejo. Defienden la sencillez del plato por encima de elaboraciones complicadas, se reparten las tareas con naturalidad y, sobre todo, disfrutan del proceso. En esta charla con tintes de guasa, comparten su visión acerca de este concurso tradicional que despide las fiestas y dejan claro que el buen ambiente es tan importante como el punto de sal.

Raúl Pérez Jiménez:
“Es el acto
con mejor rollo
de todas las fiestas”

Gorka del Campo Isaba:
“Para nosotros en
la sencillez del guiso está el secreto”

Recién llegados, pero con mucha mano en los fogones. Llegar y ganar.
Gorka del Campo (GdC). Acumulamos una tasa de éxito bastante alta (ríe). Nos hemos quitado la presión de golpe. Hay que mantener nivel, pero va a ser posible porque el ajoarriero es un guiso muy básico.
Raúl Pérez (R.P.). Dice la gente que somos el rival a batir. Venimos con la excusa de almorzar, de juntarnos y de hacer una comida en cuadrilla después. No tenemos la intención de ganar sí o sí, pero el éxito bienvenido sea. Solemos quedar a las 10.30 h, echamos un pote mientras nos dicen qué mesa nos ha tocado para cocinar y almorzamos cuando el ‘sofritico’ ya está controlado.

¿Tenéis la suerte del principiante o hay algo más?
R.P. Lo que vemos es que la gente viene y hace auténticas locuras, hasta alguno dibuja con huevo duro el escudo de Estella. Cuando de lo que se trata es de hacer un buen ajoarriero.
GdC. Es algo tan sencillo que la gente opta por complicarse la vida, pero para nosotros en la sencillez está el secreto.

¿Antes de concursar os habéis preocupado por aprender la receta?, ¿Estáis entrenados?
R.P. La verdad es que desde que quedamos segundos hace dos años hasta el pasado, cuando ganamos, no habíamos hecho ni un solo ajoarriero.
GdC. Tengo que decir que mi suegro se ha presentado toda su vida, tiene bastantes placas, y yo he hecho con él bastantes ajoarrieros fuera del concurso. He aprendido de él bastantes cosas y también de ver a mi madre, pero lo que se dice enseñar, no me ha enseñado nadie.

¿Qué dice tu suegro ahora?
GdC. El primer año le dieron hasta hartar al hombre.

¿Orgullo de yerno?
GdC. Eso lo tiene que decir él.

¿La complicidad entre los dos miembros de la pareja es importante?
GdC. Hay que decir que en las parejas hay cocinero y ayudante y el ayudante en el ochenta por ciento de los casos no hace nada. En nuestro caso, tenemos un papel cada uno, pero si los cambiásemos estoy seguro de que el ajoarriero saldría igual.
R.P. No es que nos repartamos qué hace cada uno, pero si uno está haciendo una cosa, el otro sigue con la otra. Mientras tengamos un tinto de verano en la mesa, ya estamos bien. Sí que es importante el proceso de desalado y eso lo hace Gorka en su casa.

No discutís que si mucha, que si poca sal…
GdC. Se coge la cuchara, se prueba y fuera, el otro que diga lo que diga. También es verdad que en el fuego me gusta estar a mí.
R.P. Hay que tener claro que al ajoarriero es mejor volver a echarle sal que haberte pasado de primeras. Por eso el desalado también es clave.

Entonces no se discute.
GdC. No hay que discutir, pero si sale algo mal la culpa es del otro (ríe). A ver, en serio, si sale algo mal, lo arreglas sobre la marcha y listo. No estamos para vivir de esto, sino para pasarlo bien.
R.P. Pero sí vemos parejas que llevan muchos años y dicen “estos tíos que acaban de llegar y nos ganan…”. Hay grandes amigos míos que fueron segundos y ves que la gente te mira de reojo, pensando “¿y estos qué hacen?”

¿Existe variedad de edades en el concurso?
R.G. Yo he empezado a ver padres por un lado e hijos por otro.
GdC. Hay parejas de gente mayor, como mi tío o mi suegro, pero por ejemplo hace cuatro años ganó una pareja de chicas jóvenes. Sí que empieza a haber relevo.

¿Y competitividad?
GdC. Toda, pero muy sana. Puedes tener al lado una pareja a la que no conoces demasiado y acabas echando un cubata con ellos.
R.P. En mi opinión, es el acto con mejor rollo de todas las fiestas, y hay que agradecer el trabajo de la Peñaguda, como organizadora. Como dice Gorka, somos parejas cada una de un padre y una madre, pero te vas a la mesa del otro y nos invitamos a almorzar lo que tengamos.

¿Cómo tiene que quedar un buen abadejo?
GdC. Tirando a caldoso y con color anaranjado. Y lo digo porque hay muchos verdosos y con mucha gelatina. Eso es pil-pil, no es ajoarriero.
R.P. Eso es. Nosotros, por ejemplo, le damos mucha importancia a la piel, que esté presente en el guiso. Cortada bien, crea la gelatina.

¿Mucha o poca cocción?
R.P. Bueno…
GdC. Tampoco hay que decirlo todo…

¿Sois cocinillas en casa o sólo os ponéis el delantal en la plaza?
R.P. A mí cada vez me gusta más y en mi casa cocino cada vez que me lo piden. Cocinar para el día a día es lo que menos me gusta, soy más de experimentar.
GdC. Yo en casa soy el ‘cocinillas’, no de Master Cher, pero soy el que más disfruta en la cocina, a un 80-20% con mi mujer. De hecho, la cocina es mía, me pongo nerviosos si ella entra.

¿Es tuya también para recoger?
GdC. Hombre, claro, también. Un año estudié ´Hostelería y Cocina’, aquello no terminó, pero me quedo con una enseñanza fundamental: mientras que vas cocinando, vas también recogiendo. En nuestra casa es así.

¿Es la abadejada una buena manera de terminar las fiestas?
R.P. Si hace 25 años hubiéramos venido aquí a la plaza a participar, no hubiéramos sabido ni encender el fuego. Ahora vivimos las fiestas de otra manera y para mí el jueves es uno de los mejores días.
GdC. Quizá las fiestas se hacen un poco largas, así que vivir el último día de manera diferente con el concurso de ajoarriero, se agradece. Es una buena manera de despedir la semana festiva.

¿Dispuestos a repetir pódium?
GdC. Repetir, repetimos seguro.
R.P. El que quiera ver si estamos, que venga.

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