Golpes y hoyos llenos de ilusión

Golpes y hoyos llenos de ilusión

Con tan sólo 10 años, el estellés Javier Barcos Garbayo ha participado en el Campeonato de España de Golf, celebrado en Murcia del 26 al 28 de junio

El gusanillo por el golf le picó pronto al estellés Javier Barcos Garbayo. Conocía el deporte, pues era testigo cuando lo practicaban su padre y sus abuelos en la Ulzama, pero no esperaba que le fuese a gustar tanto. Con tan sólo 4 años recibió un regalo muy especial: sus primeros palos de golf. Seis años después, el golf se ha convertido en su mayor afición y disciplina, sin olvidar los estudios, y ha obtenido su primera recompensa: la participación en el Campeonato de España de Golf categoría alevín.

“No puedes enfadarte si no haces bien un hoyo” 

Acompañado de sus padres y sus tres hermanas, Javier disputó en La Manga tres días intensos de campeonato y regresó a Estella muy satisfecho. “Estoy muy contento. He mejorado la posición en la que entré y eso es lo que quería”, afirma el joven estellés de 10 años. Sin duda, la participación ha sido todo un mérito ya que fue, junto con Pablo Hualde Zúñiga, el único representante navarro y el más pequeño en su categoría. “De los 90 que participábamos, la mayoría eran un año o dos más que yo; yo era el más pequeño. Por eso, participar ha sido lo más importante para mí”, asegura.

Escucharle hablar de este deporte es todo un lujo. Asegura que el golf le ha ayudado a ser menos tímido y que de cada campeonato se trae muchos amigos. “Antes de jugar a golf y participar en campeonatos era mucho más tímido; el golf me ha ayudado a abrirme más, a conocer más chicos de mi edad y a relacionarme más”. 

La clave, la constancia

Sus palabras muestran una tranquilidad propia de un niño mayor y, como él mismo dice, imprescindible en esta disciplina deportiva. “Lo más importante es estar tranquilo y muy concentrado; no puedes enfadarte si no haces bien un hoyo”, explica, al tiempo que confiesa que cuando juega con su padre es cuando más se enfada. “Antes, de diez partidos que jugaba con él, ocho me enfadaba; ahora de diez, me enfado dos, y tengo que llegar a no enfadarme”, cuenta entre risas.

Tal vez ésta sea la clave que le permita llegar a convertirse en profesional como sus ídolos Rory McIlory y Tiger Woods. “Si sigo entrenando y con las progresiones que llevo hasta ahora, algún día lo conseguiré”, afirma ilusionado. Mientras tanto, seguirá practicando en el espacio de hierba artificial que tiene en casa de sus abuelos de Estella y en el campo de golf La Grajera de Logroño, de la mano de su entrenador, desde hace dos años, David Valls. Por delante, le quedan muchos hoyos y golpes llenos de ilusión.

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