Deierriko Ostatua, en Arizala, rendía el 31 de diciembre un sencillo homenaje al carnicero de Lorca Julio Izcue por su jubilación. El colectivo reconoció sus años de trabajo en los pueblos de la zona, a los que atendía de manera ambulante o en su establecimiento de Lorca. Izcue, segunda generación del negocio, era la última persona que mantenía viva la venta ambulante en Urbasa y Andia haciendo la vida más fácil a sus vecinos.
