El Día del Niño cerró la semana festiva de Oteiza

El Día del Niño cerró la semana festiva de Oteiza

El lanzamiento de cohetes para los nacidos en 2002 y un parque de hinchables destacaron en el programa de la última jornada en honor de San Miguel.

Las fiestas discurrieron sin sobresaltos, pero tocadas por la ola de calor. Desde el jueves 16 de agosto, pre fiestas, hasta el miércoles 22, con el Pobre de Mí, los vecinos y visitantes pudieron disfrutar en Oteiza de un programa que intentó cumplir con todos los gustos. Con un presupuesto similar al del año anterior, de 40.000 euros, se dotó de contenido a cada una de las jornadas dedicadas a los diferentes colectivos, como los jubilados, los deportistas, la mujer, los jóvenes y los niños.

El 17 de agosto, los integrantes del coro parroquial 

inauguraban las fiestas desde el ayuntamiento 

A los más pequeños de la localidad se dedicaba el último día de un programa inaugurado el viernes 17 en el balcón consistorial por el coro parroquial de Oteiza. Ellos ponían la voz cantante el primer día y los niños todas sus energías y ganas de pasarlo bien la última jornada. El miércoles 22 comenzaba con una vuelta al pueblo con los cabezudos, al son de la gaita. El protagonismo recaía acto seguido, en torno a las doce del mediodía, en los niños nacidos en 2002, quienes prendieron la mecha de varios cohetes. 

Minutos antes del mediodía, los niños que a lo largo de 2012 han cumplido o cumplen 10 años, se daban cita en el balcón consistorial. Estaban invitados tanto los empadronados como aquellos con vínculo en la localidad y presentes ese día en fiestas. Uno a uno, hasta formar un grupo de dieciséis chicos y chicas, esperaban su turno para prender su cohete festivo. 

El más pequeño de todos ellos, Gorka Castellón López de Dicastillo, aún con 9 años, era el encargado de prender el cohete. A él le correspondía también ofrecer unas palabras a la gente que esperaba en la plaza el inicio oficial del Día del Niño, pero fue su compañera de más edad del grupo, Laura Salvatierra Berrueza, la que pronunciaba las palabras mágicas. “Viva Oteiza, viva San Miguel, gora San Miguel. Que paséis un feliz Día del Niño”, era su deseo a través de megafonía. 

“Son unas palabras fáciles, casi no hace falta ni pensarlas”, apuntaba Laura Salvatierra. Durante toda la semana ha disfrutado de las fiestas de Oteiza, si bien es el del niño su preferido. “Hay hinchables y puedo estar jugando con las amigas. Me gusta este día porque está hecho para nosotros”, decía. 

Diversión en los hinchables 

Después de la imposición de pañuelicos rojos que les hizo la concejal de Educación y Cultura, Puy Jover, todos los niños posaban para una foto de grupo. La salida del edificio consistorial les permitía sumergirse en un universo de diversión gracias a la instalación de un amplio parque con siete atracciones. El parque, con recursos para niños de todas las edades, lo formaba una ludoteca infantil con castillo, otras dos atracciones hinchables, una jaula americana de bateo, un circuito de ‘segway’ y de ‘crazy bikes’ y dos pantallas de la X Box para bailar delante de las grandes pantallas, bautizadas como ‘Killer dance’. Como su nombre indica, se trataba de seguir el frenético ritmo de los bailarines virtuales, y atrajo la atención de los niños de más edad. 

Mientras los niños saltaban y jugaban sin parar bajo la atenta mirada de los padres, en la bajera municipal la junta de la asociación de mujeres ultimaba la preparación de unos pinchos. Con ellos se llegaba a la tarde del último día. No faltaron los hinchables, una actuación de danza del vientre, actuaciones, bajadica y a las doce de la noche, el pobre de mí con vuelta al pueblo a modo de despedida hasta 2013. 

 

Las fiestas de Oteiza de este año no dejaron decepcionados ni a vecinos ni a visitantes. No faltaron los conciertos, los almuerzos, las comidas y cenas populares, la misa y procesión en honor de San Miguel, las bajadicas, los pinchos, las actuaciones infantiles y las musicales, como las orquestas y las mexicanas. Este año volvían con más fuerza las orquestas, frente a la música de DJ, para amenizar las veladas festivas.

 

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Pinchos para coger energía

La asociación cultural El Raso ponía el punto gastronómico a la mañana del Día del Niño. A las nueve, la junta de la asociación de mujeres iniciaba los preparativos en una bajera de cesión municipal. Hace diez años pensaron en la idea de colaborar con las fiestas mediante la preparación de pinchos y esa idea sigue viva en la actualidad y, además, secundada por otros colectivos, como el club ciclista este año. 

La vocal Rosario Landa Morentin explicaba que por la mañana instalaron los caballetes y adecentaron el local antes de ponerse a preparar el tentempié. “Estamos preparando pinchos de jamón con pimiento verde, así que toca limpiar los pimientos preparar el jamón y ahora estamos friendo todo y montando los bocadillos”, explicaba. El precio simbólico, de un euro, sirve básicamente para la adquisición del género. “No lo hacemos por dinero, es muy poco lo que vale, se trata más bien de hacer algo para la gente”. La asociación El Raso, fundada en 1997, tiene en la actualidad 315 socias y está dirigida por Mari Martínez Echeverría.

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