De Baríndano a Dinamarca

De Baríndano a Dinamarca

Durante una semana, diez jóvenes amescoanos disfrutaron de la experiencia internacional en un campamento

Diez jóvenes de entre 14 y 18 años del concejo de Baríndano viajaron desde el 4 de agosto hasta el 11 de agosto, junto a jóvenes de Alemania y Lituania, a la ciudad de Aalborg (Dinamarca) en un campamento de intercambio. No es ninguna novedad. El Gobierno de Navarra, mediante el programa ‘Juventud en acción. Intercambios juveniles’, lleva tiempo organizando proyectos de este tipo y ciudades como Pamplona o Estella ya lo han puesto en práctica a través de centros como la Casa de la Juventud. Lo novedoso esta vez ha sido que el intercambio ha tenido lugar en la pequeña población de Baríndano.

“El año que viene, el concejo ejercerá de anfitrión”

Ampa Ruiz Ollo, de la empresa de aventura, deporte y naturaleza ‘Dynatur’ (Baríndano) y una de los monitores del campamento, junto a Ander Ruiz Echeverría, y Argiñe Iranzo Mazquiarán, se refiere a la iniciativa. “Rosa Oteiza, de Deporte y Juventud del Gobierno de Navarra, me propuso llevarlo adelante, puesto que ellos, con los recortes, no podían. A mí me pareció bonito, porque es una gran oportunidad para los chavales de la localidad, que no tienen acceso a este tipo de cosas de otra manera. Así que me encargué de reunir a diez adolescentes del pueblo, la cantidad que había que conseguir. Nosotros de manera voluntaria pusimos los monitores, el gobierno pagaría el 75% de cada billete y salió”.

Cultura y aventura

Se presentaba así una gran ocasión para que jóvenes de distintos rasgos socioculturales conviviesen y compartieran la experiencia; objetivos principales del proyecto. Además disfrutaron de actividades como excursiones guiadas –a museos, a un cementerio vikingo, etc.- y practicaron deportes multi aventura como BTT, escalada o kayak. “Sería bueno que todos los chavales pasen por una experiencia así en algún momento de su vida, les beneficia en todos los sentidos”, opina Ollo. “Solo para ligar, por ejemplo, aprendieron y mejoraron el inglés todos”, añade riendo Argiñe Iranzo.

“La verdad es que es una experiencia muy enriquecedora. Ves lo diferente que es todo, no solo el paisaje, también el mismo comportamiento de los daneses; tienen un gran respeto por todo: no candan las bicis y nadie las roba; hablan muy bajo, todo es mucho más tranquilo;…”, continúa el otro monitor, que asegura que los trataron de maravilla e incluso les acogieron un día más. “El campamento terminaba el 10, pero nos dieron cobijo otra noche más, porque así el vuelo, en domingo, nos salía más barato. No tenían por qué hacerlo, pero lo hicieron, además de darnos desayuno y comida, llevarnos de excursión y prepararnos una última fiesta en ese improvisado día final”, explica Ruiz. 

Al tratarse de un intercambio, el verano que viene ellos acogerán a los daneses y esperan poder responderles al mismo nivel que ellos lo han hecho este año. Para eso, como el país anfitrión es el que cubre los gastos de actividades y manutención, los jóvenes navarros se encargarán durante el año de recaudar dinero limpiando coches o realizando otro tipo de tareas. Todo ello para poder pasar, de nuevo, una semana inolvidable.

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