Cinco días festivos con un cohete en homenaje al ex alguacil Juan Ramón Landa

Cinco días festivos con un cohete en homenaje al ex alguacil Juan Ramón Landa

La variedad de actos para todas las edades y el buen ambiente festivo marcaron los festejos

Villatuerta se sumergía el pasado 14 de agosto en sus fiestas patronales. Cinco jornadas que aglutinaban 120 horas de diversión con más de 40 actos diferentes para todas las edades y gustos. El primero de ellos, el cohete; un acto que sirvió de homenaje a Juan Ramón Landa por sus 36 años como alguacil de la localidad. Él se encargaba de prender la mecha festiva que desató la alegría de los asistentes y que se extendió hasta el lunes 18, con la abadejada y pobre de mí como últimos actos de las fiestas de 2014.

“El almuerzo se preparó con 80 barras de pan, 15 Kg. de chistorra y 15Kg. de panceta“

Pero el ambiente festivo comenzaba antes de las doce del mediodía. Media hora antes, la sala principal del club de jubilados reunía a un nutrido grupo de vecinos, muchos de ellos muy pequeños, que participaron de la imposición de pañuelicos a los nacidos en 2013 como símbolo de bienvenida. También los ganadores de los carteles tuvieron su recompensa en ese rato previo a la actividad festiva. En esta ocasión el azar hizo que el primer premio de las dos categorías se quedara en la misma casa. Ana Juániz Echeverría y Naroa Goñi Juániz, madre e hija, recibían el premio por sus carteles en los que también brindaban un homenaje al, hasta hace un mes, alguacil de la localidad.

Justamente tras ellas y enfocado en la misma persona, la Corporación municipal hacía entrega de un pin de oro con el escudo de Villatuerta a Juan Ramón Landa como premio a sus 36 años como encargado de servicios múltiples del consistorio. Arropado por sus padres, esposa, hermanos y sobrinos recogía la insignia y seguidamente prendía la mecha del cohete que instauraba cinco jornadas festivas.

560 pinchos para coger fuerzas

La ronda con la txaranga local y los cabezudos anunciaba con su música y bailes el inicio de las fiestas por gran parte de las calles de la localidad, para terminar entorno a la una del mediodía en el polideportivo, donde se ofreció un almuerzo para afrontar con energía los cinco días de fiestas.

En total se repartieron alrededor de 560 pinchos para lo que se dispuso de 80 barras de pan, 15 kg. de chistorra y otros tantos de panceta. Tras este acto culinario llegó la primera comida de fiestas, con trabajados y originales disfraces. La Salve protagonizó la primera tarde festiva que terminaba con música a cargo de Scorpio.

El viernes llegó con la celebración del día grande, el de la patrona, con aurora y misa en su honor. Por la tarde hubo campeonato de mus, actuación del humorista Monti y baile de disfraces para los más pequeños. El ecuador festivo lo marcaba el sábado, día en el que los protagonistas fueron los niños. Para ellos se dispuso un parque infantil en el polideportivo con múltiples juegos y música por la tarde. Fue el día también de la preparación por cuadrillas de los calderetes.

La pochada, acto ya consolidado y de gran éxito en la localidad, se reservó para el domingo, jornada en la que también tuvieron actos específicos las mujeres y los jubilados. El punto y final festivo llegó el lunes 18, un día antes que otros años, con la tradicional abadejada y el paseo en bicicleta que reunió a muchísimos niños, jóvenes y adultos. El Pobre de Mí despedía las fiestas hasta el próximo año dejando un buen sabor de boca entre vecinos y visitantes.

La bienvenida a los más pequeños

Minutos antes del lanzamiento del chupinazo, una de las salas del club de jubilados acogió el homenaje que el Ayuntamiento brindó a los niños y niñas nacidos en el 2013. Como manda la tradición, varios integrantes de la Corporación municipal impusieron los pañuelicos festivos como símbolo de bienvenida. Los niños que los recibieron fueron: 

Iker Chandía Vergara, Daniel Carrión Ponce, Aratz Morentin Gambra, Marta Ros Arbizu, Unaz Sola Rodríguez, Saioa Martínez de Goñi Alonso, Eneko Grimal Larramendi, Laia Calzado Martín y Anne Pérez Urtasun.

El almuerzo se preparó con 80 barras de pan, 15 kg de chistorra 

y 15 kg. de panceta

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El protagonista. Juan Ramón Landa, cohetero 2014

¿Cómo ha vivido el momento?

La verdad es que sin ningún nervio porque llevaba rato ya en el Ayuntamiento y me he relajado. Además, estaba acostumbrado a vivirlo y aunque no en primera persona como hoy, la costumbre hace mella.

Ha apostado por la fórmula tradicional.

Sí, no me he salido de lo habitual. He dado los buenos días a todos y me he lanzado con el resto: ¡vecinos y vecinas de Villatuerta, viva Nuestra Señora de la Asunción, viva San Veremundo, vivan las fiestas de Villatuerta, gora Villatuerta!

¿Sentirá nostalgia de la forma en la que vivía antes las fiestas?

Nostalgia no, ninguna. Este año disfrutaré de las fiestas como uno más y asistiré a los actos por devoción, no por la obligación de mi trabajo. 

¿En qué cambiarán especialmente?

Cambiarán en todo, pero algo más en que estaré más con mi familia. Podré cenar con la cuadrilla a una hora normal y no tendré que madrugar tanto para supervisar todas las actividades o acomodar a los cantantes de las orquestas, por ejemplo.

¿Su acto preferido de las fiestas?

Como alguacil me quedo con los momentos en los que se reúnen todos los niños, especialmente cuando recogía a los cabezudos cada día, acto por el que muchos pequeños me llaman ‘El papá de los kilikis’. Y personalmente, disfruto mucho en la Salve y en el cohete.

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