Ciento treinta pinturas de Antón Hurtado en el Gustavo de Maeztu

Ciento treinta pinturas de Antón Hurtado en el Gustavo de Maeztu

La exposición muestra trabajos de los últimos seis años del autor pamplonés afincado en Bilbao

Después de su participación en la Bienal de Estella, con una adquisición por parte del Ayuntamiento, el artista Antón Hurtado vuelve a la ciudad para exponer 133 obras en el museo Gustavo de Maeztu. Los cuadros y alguna pequeña escultura muestran seis años de trabajo del artista pamplonés afincado en Bilbao, junto a una parte de su experiencia en Irlanda en 2007 fruto de una beca. Las obras, que se caracterizan por una gran presencia de las tonalidades grises, se pueden ver hasta el 17 de mayo.

“A. Hurtado: “Hago una pintura silenciosa y relajante. Mis cuadros son de lectura lenta”“
Antón Hurtado (1946), pintor autodidacta, se define como artista naturalista. Las salidas al campo para la recogida de información y para la realización de acuarelas es lo que más le satisface. “Soy pintor de caballete, de salir y observar la naturaleza. Voy añadiendo distintos elementos, porque todos me parecen importantes. Sin embargo, en el estudio, mi trabajo se vuelve más analista y va desapareciendo lo superfluo”, explica.

En la exposición del museo se puede ver cuadros realizados in situ, pero sobre todo creaciones de su estudio, después de haber observado el mundo que le rodea. La sala superior del museo recoge una selección de los cuadros pintados en el estudio durante su estancia en Irlanda a lo largo de 2007. Mientras tanto, la sala inferior queda reservada a diversos polípticos realizados en los últimos seis años, la mayoría de estudio, aunque también hay acuarelas.

Hurtado busca a través del arte un diálogo consigo mismo. “Abordo mis problemas, el amor, el desamor, la soledad. Por eso hago una pintura silenciosa y muy relajante. Yo siempre digo que mis cuadros son de lectura lenta”. En ellos cobra mucha importancia la indefinición, aunque los elementos verticales y piramidales y las ideas de puerto e isla, como lugares a los que huir o de los que partir, sean muy recurrentes en sus trabajos.

Aunque el artista se define como un autor de grises, la sala inferior del museo pone en duda esta afirmación hasta al propio Hurtado. Toda una pared salpicada con orden de decenas de obras de pequeño tamaño crea un collage donde a los grises se suman los colores más vivos. Es ésta la parte de la exposición que más sorprende al visitante, junto a una colección de pequeñas esculturas realizadas en distintos materiales.•

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La escultura como un juego

En opinión de Antón Hurtado, su trabajo escultórico no tiene el enfoque puro de un escultor, sino que para él representa un juego. “A veces son como paisajes, y me ayudan también a encontrar mi espacio interior”, explica. La treintena de esculturas que se muestran en el museo se han realizado con materiales dispares, pero comunes, como el cartón pluma, la madera, el plomo y el alambre.

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