
El frío y la lluvia no impidieron que personas de distintas generaciones se sumaran a la convocatoria solidaria, que va haciendo camino en su tercera edición. El recorrido, de casi dos kilómetros, transcurrió por las calles Arieta y Valdelobos y se diseñó para facilitar la participación de personas con diferentes necesidades de movilidad, incluidas aquellas que utilizan sillas de ruedas o andadores.
Una vez finalizada la marcha, las personas asistentes compartieron una chocolatada que puso el punto final a la jornada, marcada por la convivencia y el compromiso colectivo con la sensibilización sobre el cáncer de mama.
La Fundación San Jerónimo agradeció la colaboración de los centros educativos Politécnico de Pamplona, Remontival, Santa Ana y Oncineda, así como del colectivo En Bici Sin Edad de Navarra, a los pueblos participantes en el proyecto Raíces y a la ciudadanía de Estella-Lizarra. También reconoció la implicación de las personas usuarias de San Jerónimo y de su equipo profesional. La entidad dedicó, asimismo, un agradecimiento especial a SARAY por su labor de acompañamiento y apoyo a las mujeres afectadas por el cáncer de mama y a sus familias.
