A través del contacto directo con personas, el objetivo de la actividad es concienciar y sensibilizar a los alumnos sobre la salud mental. En estas sesiones, dos por aula, conocerán los tópicos existentes desde una perspectiva educativa y preventiva a través del contacto directo con personas que padecen algún tipo de trastorno mental. “Se trata de eliminar los estigmas. Al principio nos presentamos tan sólo con nuestro nombre, sin ningún rol. Llevamos a cabo las sesiones sin decir quiénes somos. Cuando los alumnos conocen después, en la sesión en la que se proyecta un vídeo, que algunas personas de las presentes padecen o han tenido alguna experiencia con trastornos mentales, les hace reflexionar mucho”, explicaba la psiquiatra Lorena de Simón.
De lo que se trata es de acercar la salud mental a las aulas, ofrecer información a través del contacto directo con personas. “Los adolescentes son un colectivo sensible a estos problemas y, cuanto antes se detecte y se pida ayuda, antes se puede actuar y prevenir los empeoramientos. Pueden pasar desde los síntomas hasta el diagnóstico 10 años”, explicaba Cristina García, usuaria y responsable de comunicación de la actividad.
Por su parte Miguel Ángel Maeztu, usuario del centro Ordoiz, explicaba lo qué les transmite a los alumnos en las sesiones. “Les cuento mi vida, la enfermedad que padezco, cuándo comenzó y qué hago para convivir con los síntomas. Esta actividad me ha ayudado a combatir el miedo escénico y el darme a conocer como una persona que padece un problema mental”.
Desde el centro educativo estellés, la orientadora Mª Asun Ulzurrun explicó que se parte de la evaluación previa de los alumnos, que realizan una encuesta a través de la cual se evalúan los conceptos y prejuicios que ellos tienen y que a raíz de ahí se organizan las sesiones. El profesorado, por su parte, también ha recibido formación sobre el tema.
Todas las personas participantes y colaboradoras están contratadas para llevar a cabo esta iniciativa.
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