
¿Qué supone para el club este aniversario?
Es un gran logro gracias al trabajo desinteresado de muchísimas personas: socios, guías, la junta y personas voluntarias, las cuales siempre están ahí para echar una mano. Es un orgullo colectivo que, alejados de la competición, asumamos un compromiso máximo en cada actividad que realizamos. Es un trabajo en auzolán porque no solo ha sido una asociación deportiva, ha sido durante 75 años un lugar en el que promocionar el deporte y la cultura. Somos un colectivo del tejido asociativo de esta ciudad que hace posible un calendario muy potente a lo largo del año.
¿Qué momento actual vive el colectivo?
Somos unos 600 socios, de ellos estamos federados 300. Somos el club de montaña de Navarra con mayor número de personas federadas. Es una gozada llegar hasta el día de hoy con tan buena salud y tantas actividades que reciben tan buena acogida.
¿Hay relevo generacional, llega gente joven?
Hoy en día los jóvenes a través de otras vías, como aplicaciones de montaña, se van solos o con amigos al monte. Son súper autosuficientes. Las salidas cercanas no les interesa tanto, pero si anuncias travesías de dos días con noche en refugio, crampones, aristas… Ahí viene alguno. Vienen a lo interesante, a lo que tiene un puntillo de riesgo controlado, sabiendo que el club les aporta seguridad, experiencia y comunidad. Esto en cuanto al mendizale haundi, porque tenemos también el mendizale txiekiak, que es una pasada. Hacemos una salida al mes más o menos y van muchos aitas con sus hijos, da gusto verlos. Juventud y montaña, cantera nueva, el relevo está asegurado.
¿Qué valores intenta trasmitir el club a quienes están o se incorporan?
Primero, seguridad. Nadie se queda atrás, nos cuidamos. Segundo, respeto a la montaña, a la naturaleza, al grupo. Tercero, el valor de compartir. El club es cordada. Si yo sé, te lo enseño y viceversa. Hacemos comunidad. Cuarto, pasión, no sólo por hacer cumbres. Es muy importante el camino y nos quedamos por la gente.
¿Qué momento vive actualmente la afición a la montaña en Tierra Estella?
Yo creo que crece y se diversifica. En primer lugar, han surgido nuevos clubes de montaña en pueblos de Lizarraldea que antes venían con nosotros. También la escalada engancha a mogollón de gente, muy importante fue la iniciativa de montar un rocódromo en Lizarra. Muchas de las personas que van al rocódromo se animan a venir con el mendizale para hacer ferratas o barrancos. La afición ha crecido mucho de unos años hasta aquí.
Como presidenta del club, ¿qué camino tiene al club por delante?
El camino es seguir creciendo, mantener la ilusión por hacer muchos proyectos y seguir adaptándonos a los tiempos. Lo fácil se puede hacer solo; lo grande se hace en un club.
