
Se fijaba una comisión gestora para redactar los estatutos y se estipuló la cantidad de tres pesetas mensuales como cuota y otras dos pesetas más como cuota de entrada. Los componentes de la comisión gestora fueron Luis Gómez de Segura, Juan Napal Alejandro Gutiérrez y Jesús Carretero. La vitalidad del inicio se plasmó en la organización de las primeras excursiones mañaneras: Montejurra, Monjardín, Belastegui, Trinidad de Iturgoyen, sierra de Lokiz, Gorbea, Ioar, Beriain, entre otros. Fue también Montejurra la cima que acogió el primer buzón colocado por el club. Siguieron otros: Monjardín, Peñas de Etxabarri, Elimendi, Trinidad de Iturgoyen y San Cosme y San Damián. En la primavera de aquel año, un grupo de estelleses del club descendió por primera vez a la sima de Basaula: Eugenio Roa, José Castejón, Serafín Arriaga y Blas Elcano, comandados por Félix Ruiz de Arkaute. El 1 de junio de 1952, el Club Montañero inauguraba en la plaza de los Fueros su nuevo domicilio social. Año destacado fue el siguiente, 1953, cuando se crea una sección de esquí, con el objetivo de promocionar este deporte. Es también en este año, 1953, cuando se celebra la primera fiesta de Finalistas, para imponer medallas a los concursantes del año anterior. La celebración fue en Montejurra. El club avanza en su actividad y, el 15 de septiembre de 1953, se crea la Sección de Espeleología del club. Se nombra vocal de la junta a José Castejón y vocales a Adolfo Eraso y Julio Ruiz de Alda.
Fue en noviembre de 1954 cuando se acuerda el cambio de domicilio social del club al Bar Monjardín en la plaza de los Fueros. Era un espacio cedido por el dueño del establecimiento para las reuniones del club. Por dar algunos datos, el año 1960 se cerró con 37 excursiones organizadas: 21 de la sección de Montaña; ocho de la sección de Esquí; seis de la sección de Camping y Turismo y dos de Espeleología. Destaca la salida de tres días que se realizó a Ordesa y Belagua y excursiones a Donostia, Biarritz, Baiona, Pau y Lourdes. Pero si hay una fecha clave en la historia del club es el 29 de abril de 1962, cuando se inauguraba el refugio del Club Montañero Estella en Larraitza. El mismo año se celebró en primavera el IV Campamento Regional de Montaña junto al refugio y asistieron representantes de 37 clubs con cerca de 300 personas acampadas. A finales de ese año el club contaba con 545 personas asociadas. Pedro Monterrubio Aramendía toma la presidencia en 1963, dos años después, Feliciano Pinillos Esparza. Y por primera vez en la historia, varias mujeres se integran en la junta: Amelia Sesma Vidaurre, María Nieves Pérez de Eulate, Charo Leza Muguerza y Rosa Garbayo Seogrbe. En 1965 el club tenía 703 socios, 222 mujeres. En 1966, se disolvía el grupo folclórico municipal Baile de la Era y el ayuntamiento suscribía un contrato con el Club Montañero por el que el grupo de Danzas Larraiza, perteneciente al club, asumía el acompañamiento a la Corporación en fechas señaladas. Nacía en el seno del club de montaña el Grupo de Danzas Larraiza, este año en su sexagésimo aniversario de andadura.
Los hitos que forjaron el Club
La historia moderna del Club Montañero de Estella-Lizarrako Mendizale arranca con un paso decisivo en 1967: la adquisición de un local propio, un piso en la calle Estación (hoy San Veremundo). Esta decisión, que supuso un notable esfuerzo económico, transformó al Club de una entidad nómada a un actor con sede fija. Esa proyección cobró una dimensión trascendental en 1970, cuando un grupo de socios muy activos, encabezados por el entonces presidente Josetxu Etxarri, impulsaron la fundación de Lizarra Ikastola. En la década de los 70, el Club se consolidó como un referente social, pero también como un termómetro de la realidad política. En 1976, durante la celebración de sus bodas de plata, la directiva no dudó en suspender los actos deportivos programados en señal de duelo por los asesinatos de Montejurra. Paralelamente, el movimiento ecologista comenzó a calar hondo; en 1978, el Club colaboró activamente en la primera gran limpieza de Urbasa y organizó mesas redondas sobre energía nuclear.
En 1965, el club tenía 703 socios, 222 eran mujeres. En 1966 se crea el Grupo de Danzas Larraiza, perteneciente a la entidad
Sin embargo, la travesía no siempre fue plácida. En 1979, el Club atravesó su mayor crisis organizativa. Con 482 socios, pero sin nadie dispuesto a asumir la presidencia, la entidad estuvo a punto de extinguirse. Fue una asamblea extraordinaria y un grupo de socios comprometidos los que salvaron los muebles, constituyéndose en gestora para evitar el cierre. Aquel envite demostró que el Club era más que una actividad deportiva; era un bien comunitario que merecía ser preservado. La década de los 80 trajo consigo hitos que elevaron el prestigio del Club a nivel nacional e internacional. En 1982, la publicación de Larra. Cabeceras del río San Jorge, fruto de las exploraciones espeleológicas de sus socios, se convirtió en una obra de referencia en el ámbito de la espeleología. Un año después, en 1983, la entidad logró traer a Estella a una leyenda viva del alpinismo: Reinhold Messner, el primer hombre en coronar las catorce cimas de ocho mil metros sin oxígeno, llenó la Teatral Estellesa. En 1986, Arantza Luna Martínez de Apellániz fue elegida presidenta, convirtiéndose en la primera mujer en ostentar ese cargo. En los albores de los 90, el Club demostró que su ambición montañera no tenía fronteras. El año 1993 fue especialmente brillante: una expedición estellesa coronó el Kilimanjaro (5.891 m), el techo de África, y, para cerrar el año, Javier Astiz, Ángel Urra y Claudio López alcanzaron la cumbre del Aconcagua (6.960 m) el mismo 31 de diciembre. El nuevo siglo comenzó con la celebración del 50 aniversario en 2001, un punto de inflexión que impulsó al Club a modernizarse.
En 2006 se instaló el primer rocódromo, clave para atraer a los jóvenes y revitalizar las tardes en el local. La digitalización llegó a principios de la década siguiente con la creación de su página web (2010-2011) y la entrada en redes sociales (2012), facilitando la gestión y disparando la participación en las salidas. En 2011, el Club realizó su primera salida organizada al Atlas marroquí, coronando el Toubkal (4.167 m), y se inició el recibimiento de Olentzero y Mari Domingi en el refugio de Larraitza. En 2013, el Club dio un salto cualitativo en su oferta cultural con la celebración de la primera Semana de la Montaña, que trajo a Estella a figuras de la talla de Juanito Oiarzabal y Alex Txikon. En 2017, la organización de las salidas se democratizó al abrir la figura del “guía benévolo” a todos los socios experimentados, repartiendo responsabilidades y asegurando la supervivencia del programa de excursiones ante la falta de voluntarios en la junta. La pandemia de 2020 supuso un parón abrupto, pero el Club supo reinventarse con videoconferencias de grandes alpinistas y un Olentzero adaptado a las restricciones sanitarias que movilizó a medio centenar de voluntarios. Superada la crisis, en 2022, el Club lanzó las ‘Rutas saludables’ en colaboración con el Ayuntamiento, ampliando su radio de acción al senderismo social entre semana y demostrando su capacidad de adaptación a los nuevos tiempos. Ya en 2024, Inmaculada Guembe Ancheta tomó el relevo como segunda mujer presidenta. El 2026 llega con la celebración del 75 aniversario.
