Una semana diferente

Una semana diferente

La coronación del Rey Teobaldo y la celebración de la Rúa de los Oficios y los Mercados de Antaño pusieron principio y final a un programa que cambió la atmósfera de la ciudad del Ega y atrajo a miles de visitantes

Daba lo mismo pasear por calles y plazas, permanecer en casa, o estar en el lugar de trabajo. Los estelleses que han hecho vida en la ciudad, durante todo el día o en sus ratos libres, se han impregnado del auténtico sabor de la Semana Medieval. Un sabor al pasado, a los orígenes de una ciudad con Fuero propio, al reinado de Teobaldo I, que fue coronado en un acto de inauguración en la plaza ante cientos de vasallos, y que ha protagonizado diferentes actos durante la Semana. Puesto que lo mejor -o al menos lo más atractivo para los de casa y para los de fuera- se guarda para el final, el sábado y domingo 20 y 21 de julio, Estella revivió su pasado mercader gracias a la celebración de la Rúa de los Oficios y los Mercados de Antaño.

“Las actuaciones infantiles,pasacalles, titiriteros y músicos crearon el mejor ambiente en la ciudad “

La apuesta anual más fuerte de la Asociación de Comerciantes, Hostelería y Servicios de Estella-Lizarra cumplió una vez más con las expectativas en su décimo-sexta edición. El buen tiempo acompañó desde el lunes e incluso el calor se intensificó durante el fin de semana, lo cual contribuyó al ambiente en las terrazas y en las tabernas. Las atracciones infantiles, el teatro, los titiriteros, la granja de Kaler y sus nuevas incorporaciones, la música; todo contribuyó a crear en Estella el mejor ambiente.

 

La corte del futuro Rey Teobaldo, ‘El Trovador’ (1234-1253), llegaba a la ciudad del Ega el lunes 15 de julio. La comitiva arrancaba desde el antiguo palacio de los Reyes de Navarra y discurría por la Inmaculada y la plaza Santiago hasta llegar a la de los Fueros. Cientos de personas esperaron el paso de los Reyes, con sus caballeros, músicos, nobles y danzantes, y muchos otros los vieron entrar en la plaza y subir al escenario para presidir la coronación. Comenzaban entonces siete días plagados de actuaciones callejeras, con pasacalles, cuenta-cuentos, romances, títeres, zancudos, malabaristas y guerreros. 

La plaza de los Fueros albergaba diferentes talleres; la de Santiago, una granja de animales y, la de la Coronación, un tiovivo de madera manual. La ruta infantil recorría las tres plazas. La de toros tuvo también su protagonismo: el sábado se celebraba el espectáculo ‘Las caballerizas reales de Navarra’, a cargo de la hípica Zahorí, y el domingo tenía lugar el Gran Torneo Medieval, una y otra cita congregaron, respectivamente, a 200 y 800 espectadores. Uno de los grandes clásicos del programa, la cena medieval, que se celebra en Santo Domingo, aglutinó a 150 comensales, vestidos con las mejores galas como mandaba la ocasión. De hecho, se celebraba la boda de Teobaldo I con su tercera esposa, Margarita de Borbón. 

Llegó el fin de semana, con la Rúa de los Oficios y los Mercados de Antaño perfectamente ambientados. La plaza San Martín y las calles La Rúa, Zapatería y Ruiz de Alda fueron un auténtico escaparate para 52 artesanos. Lo mismo ocurrió en la transitada plaza de los Fueros, donde se dieron cita 80 artesanos, coordinados por Naparbideak. El recorrido a pie era un auténtico hervidero y una mezcolanza de música, sonidos y olores, a garrapiñada, chocolate, embutido y pasteles. Las tabernas invitaban a realizar una parada antes de seguir el itinerario por los viejos barrios de Estella. 

La décimo sexta edición de la Semana Medieval tuvo un presupuesto de 75.000 euros. Contó con la colaboración del Ayuntamiento de Estella y del Gobierno de Navarra. Un año más, la ciudad volvió a su pasado gracias a una semana diferente en el verano estellés. 

Tiendas y mesones con la estética de antaño

Una edición más, los comercios, bares y restaurantes de Estella no decepcionaron. Desplegaron durante la Semana la mejor ambientación, en la que no faltaron los trajes de los mesoneros, posaderos y tenderos como tampoco, en muchos casos, animales vivos a la puerta de las tiendas, la música medieval e incluso la vasija de barro. 


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Atractivos plaza por plaza

PLAZA DE LOS FUEROS. El denominado ‘salón de estar’ de la ciudad fue escenario de la coronación del Rey Teobaldo, como inauguración de la Semana, y también el lugar elegido para la representación de numerosas actividades. También acogió talleres infantiles y una posada ofrecía vitualla, más apreciada en las calurosas tardes. 

PLAZA DE SANTIAGO. Un tiovivo, realizado por la Asociación, una posada y un parque de juegos infantiles de antaño, compartía espacio con un cercado para animales. Los niños vieron de cerca un grupo de ocas, una ternera, cabras enanas y dos cerditos. 

PLAZA DE LA CORONACIÓN. Las terrazas de los bares de la plaza compartieron espacio con un tío-vivo de madera. Fue escenario, igualmente, de las actuaciones ambulantes. También se instaló en la plaza una tetería. 

PLAZA SAN MARTÍN. Al igual que en la plaza de la Coronación, la de San Martín acogió durante la Semana una segunda tetería. 

PLAZA DE TOROS. El lugar más apropiado para un espectáculo sobre las caballerizas de Navarra y para el gran torneo medieval que recreó ‘La batalla a favor de Teobaldo’. 

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