Un septiembre caluroso acompañó durante las fiestas de Arróniz

Un septiembre caluroso acompañó durante las fiestas de Arróniz

Desde el 6 hasta el 14, los vecinos disfrutaron con comidas populares, espectáculos taurinos y música en las calles

El buen tiempo, veraniego cien por cien, acompañó a los vecinos de Arróniz durante sus fiestas en honor de la Virgen de Mendía, celebradas desde el 6 hasta el 14 de septiembre. Arrancaba la semana festiva el sábado con el cohete, cuya mecha prendían dos representantes del tejido asociativo del municipio –Mari Carmen Mauleón y Juan Cruz Osés- y que, completas, no dejaron lugar al aburrimiento. No faltaron los momentos más esperados como las comidas de la mujer, del jubilado y la pochada, ni la música, ni los disfraces ni los espectáculos taurinos en la plaza del ayuntamiento.

“La cuadrilla “La Pedregada” preparó 250 kilos de pochas para más de 500 comensales“

Para las nueve jornadas festivas, el Ayuntamiento de Arróniz destinó un presupuesto de 70.000 euros. El alcalde del municipio, el socialista Ángel Moleón, explicaba que esta cantidad permitía preparar un programa que recogía las variaciones realizadas en los últimos años y que, con éxito, están ya muy asentadas. 

“En estos cuatro años se han introducido muchas cosas, como el concurso de ganaderías o el de txarangas, que están ya consolidados. Este año hay mucha expectación por el concurso de disfraces, que está remontando; se está recuperando la participación como años atrás, la gente se presenta con disfraces muy trabajados, con luz y sonido, y la verdad que animo a la gente a venir a verlo”, anunciaba Moleón el día de la pochada popular en la explanada de la iglesia. 

250 kilos de alubia fresca

La gastronomía, entendida como la mejor excusa para reunir a vecinos y cuadrillas, tiene mucha presencia en las fiestas de Arróniz. La asociación juvenil Ibarrea organizó la primera comida popular el primer día, el sábado; el martes tomaban el relevo los jubilados en el frontón y este mismo escenario reunía a las féminas de la localidad, independientemente de su edad, el miércoles. El jueves se celebraba uno de los momentos más esperados: la pochada popular. 

Las cuadrillas, de edades variadas, se daban cita en los alrededores de la iglesia, buscando la sombra de los árboles, la que proyectaba la iglesia o la que propiciaron algunas cuadrillas con toldos improvisados. Pasaban los 30 grados a las tres del mediodía y había que soplar el plato de pochas. A esa hora, integrantes de la cuadrilla ‘La Pedregada’ descargaban las grandes perolas con los guisos cocinados a fuego lento durante toda la mañana en la sociedad, listos para servir. 

Poco a poco, las mesas recibían el plato estrella de la jornada. Un representante de cada mesa se acercaba con su propio puchero para recoger la ración para el grupo. La pochada popular estaba preparada con 250 kilos de pochas para unas 500 personas, aunque fueron algunas más las que disfrutaron de una comida en la que tampoco faltaron otros platos. 

Pochas de primero con ensaladas, embutidos y patés de entrantes, seguidos en muchos casos por segundos platos y sin faltar el postre. No obstante, algunos comensales optaron por la pasta. Era el caso de algunas cuadrillas de jóvenes como la de Rebeca Echeverría Chasco, Ainhoa Osés Mauleón y Andrea Martínez Iturralde, con edades comprendidas entre los 22 y 24 años. El grupo, de siete integrantes, estaba algo alejado del epicentro y de la concentración de mesas, en una zona “más joven”. 

“Muchas cuadrillas vienen de víspera para coger sitio y montar las mesas, pero nosotras nos hemos despistado y nos hemos tenido que poner aquí. Hoy es un buen día porque viene mucha gente, hay quien se coge fiesta para estar. La sobremesa es larga hasta enganchar con el encierro y después las vacas”, apuntaba Rebeca Echeverría. 

De todas las edades 

No muy lejos, disfrutaba del momento una de las cuadrillas más veteranas, la de Ana Mª Osés Ajona y Vitori Martínez Arandia. Ellas habían sido las encargadas de realizar un rico ajoarriero y unas cañas de crema que completarían el menú de pochas. Vecinas de Arróniz, compartían mesa con sus maridos y también con amigos que se acercaron desde San Sebastián, Lezo o Lasarte para compartir ese día. 

La sobremesa se alargó con música hasta media tarde, momento del encierro y de las vacas. Arróniz calculaba fuerzas antes del segundo fin de semana festivo, el pistoletazo final de viernes y sábado. 

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Nutrido asociacionismo

Arróniz aglutina a un número destacado de asociaciones que contribuyen a las fiestas y a la vida de la localidad. Por ello, este año ellas abrieron el programa. Los colectivos son: Apyma La Balsa, Asociación de Mujeres Aranbeltza, Asociación de Jubilados Santa Cecilia, Asociación de Jóvenes Ibarrea, Asociación cultural Kasteluzar, Asociación Juvenil Vigórtiga, Asociación Coro Parroquial, Asociación Banda Mendizarra, Asociación de Cazadores y Asociación C.D. Zarramonza. 

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