Mi reto del verano

Septiembre es momento de contarlo. Estelleses amantes de la actividad física comparten su ‘aventura deportiva’

Pasión por la actividad física, empeño y superación son palabras que los siguientes protagonistas conocen muy bien. El verano, con vacaciones de por medio, cambio de rutinas y más tiempo libre para disfrutar, ha cosechado esfuerzo y retos anónimos con mucho mérito. Los jóvenes Jon Napal y Jon Azanza, de 17 años, ascendían el Mont Blanc; Damián Grima exploraba por caminos la Vía Augusta en BTT y Arancha Ruiz de Larramendi quemaba kilómetros a nado en aguas abiertas y se traía un segundo puesto en la liga guipuzcoana. Terminado el verano, es momento de contarlo con detalles.

JON NAPAL LÓPEZ DE ZUBIRÍA Y JON AZANZA ATONDO.
Ascensión al Mont Blanc (4.809 m.)

Jon Napal López de Zubiría y Jon Azanza Atondo rompieron techo este verano. Con 17 años, los dos jóvenes de Estella ascendieron el Mont Blanc (4.809 metros), la cima más alta de la Unión Europea y el punto más elevado en el que han estado. Amigos, compañeros de clase y del club de triatlón Tri Ur Gazia, vivieron la experiencia junto a sus padres, Juan Napal Montoya y Xabier Azanza Arbizu, ambos veteranos montañeros.

El ascenso lo hicieron por la vía normal. Desde Tête Rousse –Francia- subieron al refugio de Gouter para hacer noche y atacar la cima al siguiente día, pero el pronóstico de mal tiempo les obligó a pasar una segunda noche a la espera de mejoría. “Pensamos que no podríamos subir, pero venían entre seis y ocho horas más estables y del refugio nos animamos a intentarlo”, cuenta Jon Azanza.

De esta manera, el día se prometía duro e intenso con el ascenso hasta la cima y la bajada hasta Tête Rousse en una misma jornada. “Había cierta mejoría en el tiempo, pero también mucho viento, con sensación térmica de -20ºC. No pensábamos que fuéramos a llegar, pero poco a poco lo conseguimos. Además fue un lujo poder hacer el ascenso sin gente. Si habitualmente suben el monte unas cien personas, ese día estábamos nueve”, apunta Napal.

La cima no marcaba el final de la aventura y allí arriba no estuvieron más de cinco minutos. “Llegamos algo apurados porque se avecinaba tormenta. Yo no di por terminado el monte hasta que regresamos al refugio”, dice Azanza. “Pero estar arriba fue muy bonito. Es el monte más alto, había niebla y veíamos algunas otras cimas altas”, completa su amigo y compañero de aventura. “Estamos muy contentos porque poca gente de nuestra edad ha estado allí. Cumplir retos como este te hace sentir orgulloso”, añade Azanza.

Orgullo y satisfacción son sentimientos que los dos montañeros destacan, por eso algún día les gustaría afrontar retos aún más ambiciosos, como el Kilimanjaro y el Aconcagua. De momento, para el 2 de octubre tienen pensado subir el Aneto en el Pirineo. Y también le darán duro al triatlón.

DAMIÁN GRIMA GONZÁLEZ
La ‘Vía Augusta’en BTT

A Damián Grima González le gustan los retos sobre la bicicleta de montaña. La BTT es su pasión, no sólo cubrir kilómetros por caminos, sino también trazar nuevas rutas por parajes de singular belleza. El estellés de 55 años, miembro del Club Saltamontes y socio del Barranca Txirrindulari Taldea, afrontaba este mes de agosto junto con el también estellés Jesús Urra Osés y otros miembros del Barranca TT, la primera mitad de la Vía Augusta, la calzada romana más larga de Hispania.

La Vía recorre 1.500 kilómetros desde los Pirineos hasta Cádiz, siguiendo la costa mediterránea. La primera parte, desde el último pueblo francés antes de la frontera, Le Perthus, hasta la ciudad de Castellón, era el objetivo de este verano; un objetivo conseguido.

Siete etapas de entre 80 y 120 km, un total de 700 kilómetros y desniveles acumulados de hasta 1.800 metros sintetizan la aventura bicicletera que emprendió el grupo de siete ciclistas. Una aventura que ya comenzaba meses atrás, como explica Damián Grima. “Estamos todo el año buscando rutas, caminos, haciendo el trabajo de campo. En este caso, la ruta ya existe pero discurre en gran parte por carretera, por lo que con el GPS la adaptamos a la bicicleta de montaña. Siempre son caminos próximos a la Vía auténtica”, cuenta.

¿Qué tiene la bici de monte que no tenga otra disciplina deportiva? El cicloturista lo tiene claro. “Ofrece la posibilidad de andar por el monte a un ritmo más rápido que si lo hicieras caminando, por lo que necesitas menos tiempo. Con la bici recorres muchos más kilómetros y te permite disfrutar del paisaje con tranquilidad. Pienso que en el monte el peligro lo marcas tú, en cambio en la carretera, te viene dado”.

El grupo de Damián Grima tiene a sus espaldas una larga lista de rutas, como el recorrido Lisboa-Huelva que hicieron el año pasado, el San Juan de Pied de Port-Madrid, el Madrid-Almería por Caminos -una ruta propia que hasta entonces no estaba trazada- y el Camino de Santiago desde Madrid unido después al camino sanabrés, recorridos siempre por sendas y caminos. Después de la aventura de este verano, les espera la segunda parte de la Vía Augusta. Seguro que ganas aún les queda.

ARANCHA RUIZ DE LARRAMENDI FERNÁNDEZ
2ª en la liga guipuzcoana de natación
de larga distancia en aguas abiertas

La natación siempre ha sido la gran afición de la estellesa Arancha Ruiz de Larramendi Fernández, aunque desde hace seis años se lo toma mucho más en serio. Para la socia del Club Natación Urederra el actual es su quinto año de competición, y ha logrado excelentes resultados. Hace unos días conseguía terminar segunda en la liga guipuzcoana de natación de larga distancia en aguas abiertas en su categoría, femenina de 45 a 49 años.

Le otorgaban la segunda posición los buenos resultados conseguidos en las cinco pruebas puntuables –Getaria-Zarautz, Paseo Nuevo, Txingudi, Nado a la isla y Bahía de la Concha, de entre 2.200 y 3.000 metros de distancia cada una-. Arancha Ruiz de Larramendi explica que el resultado final fue una auténtica sorpresa, un reto por el que peleó en las pruebas tras conocer que tenía posibilidades.

Además de la liga, la nadadora ha cubierto otras pruebas este verano; retos deportivos y personales como el Trofeo de los 10.000 metros del Soplao, conocido como ‘El infierno cántabro’, y la travesía ‘Los Puertos’, en Roquetas de Mar, Almería, de 8.000 metros de distancia.

“Para mí lo importante es ser capaz de acabar. La del Soplao fue muy dura, es la que más me costó, con diferencia. En cuanto a la de Los Puertos, la organizaba el club de mi hermana, que vive allí, y fue muy emocionante. Además tenía ganas de nadar en el Mediterráneo, donde se ve el fondo. Es muy bonito”.

Fisioterapeuta de profesión, con tres hijos de 15, 12 y 9 años, sabe que cada entrenamiento, cada prueba, cada medalla, es un reto conseguido después de encajar todas las piezas del puzle de su vida. Destaca la dificultad de encontrar el momento para entrenar, aunque es capaz de hacerlo seis días a la semana. “La natación es mi válvula de escape. En el agua se me olvidan los problemas. Es un reto personal y que mi hijos vean el esfuerzo de su madre significa darles ejemplo”, explica Ruiz de Larramendi.

Después del verano, con el cambio de temporada, Ruiz de Larramendi volverá a las pruebas de piscina y a los entrenamientos en Estella, junto a los miembros de su club. “Mi agradecimiento al club y a mis compañeros, porque sin ellos no sería posible”.

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