La fiesta del disfraz se celebró a cubierto

El frontón Lizarra ofreció refugio de la lluvia y fue escenario para la principal novedad
del carnaval de este año: un concurso con mucha competencia

El Carnaval puso todo el color y animación, a pesar de la lluvia del sábado 14 por la tarde. Sin embargo, este año no fue como el pasado, cuando el mal tiempo aguó todas las expectativas de diversión en la calle. En esta ocasión el frontón Lizarra sirvió de alternativa para quienes optaron por no mojarse. También se sumaba, como novedad este año, un concurso de disfraces que, a cubierto, centró todas las atenciones.

El Carnaval puso todo el color y animación, a pesar de la lluvia del sábado 14 por la tarde. Sin embargo, este año no fue como el pasado, cuando el mal tiempo aguó todas las expectativas de diversión en la calle. En esta ocasión el frontón Lizarra sirvió de alternativa para quienes optaron por no mojarse. También se sumaba, como novedad este año, un concurso de disfraces que, a cubierto, centró todas las atenciones.

La juventud de Estella-Lizarra, la quinta de 1987, organizadora de las próximas fiestas de la Virgen del Puy, dinamizó el Carnaval con la organización del concurso, que dio comienzo pasadas las siete de la tarde. Entre los participantes, cuadrillas, familias y personajes de todas las edades que mostraron los resultados de la preparación, laboriosa en muchos casos.

Primero por las calles, después en el frontón, se pudo ver una variada selección de personajes y atrezzos. Disfraces habituales como las pipis calzas largas, hipies, princesas, romanos e indios y vaqueros o los animalitos como ranas y abejas, convivieron con otros más originales. Era el caso de un grupo de presos, de obispos, de pintores de brocha gorda, botellines de cerveza y buceadores, también de un circo ambulante, vikingos con barca incluida, una gran familia de Mr. Potato e incluso personajes resucitados, como el de la duquesa de Alba.

En muchos casos, horas y horas de preparación; en otros, vestuario recurrido, bien reciclado o de compra rápida la víspera. Entre los grupos de participantes en el carnaval estellés, se encontraban los presos, alumnos de Mater Dei, de 8 años, Marcos Vidán Santesteban, Diego Martínez Navarro, Sergio Lacalle Echávarri e Izan Garín Ros.

No dudaron en colocarse detrás de los barrotes de la iglesia de San Juan para darle más realismo a su atuendo. Pasearían su nueva identidad por el frontón de Estella, antes de desplazarse también al frontón de Ayegui. Con el disfraz estaban encantados. “Hace mucha gracia. Lo propuso una madre y después lo votamos. La verdad es que vamos toda la clase de lo mismo, los chicos y las chicas”, apuntaba uno de los niños.

Los grupos de religiosos, un clásico en toda tarde carnavalesca que se precie, no decepcionaron. Obispos que paseaban sus sotanas de hilo dorado y una cuadrilla de jóvenes monjas, como era el caso de un nutrido grupo de alumnos de ikastola, Mater Dei y Santa Ana, amigos todos por su afición al fútbol y por el C.D. Izarra. “Teníamos varias opciones, pero este disfraz es el que más nos ha gustado. Sobre todo porque es cómodo y hoy es día de espray y de correr por las calles”, destacaba uno de los integrantes.

No solamente grupos de escolares, este año se pudo ver una mayor presencia de cuadrillas de más edad, que no dudaron en salir de casa disfrazados acompañando a sus hijos. Era el caso de la cuadrilla de Blanca Apesteguía López y Silvia Echeverría Echeverría que sumaban 20 vikingos, entre niños y mayores. Metidos en el papel, no dudaron en sacar un auténtico barco de vela.

Colegios, entidades y asociaciones celebraron su propio Carnaval”

El Carnaval en Estella alcanzaba la mayor participación el sábado por la tarde, pero muchos otros fueron los eventos celebrados también los días previos. Cabe recordar que el sábado 7 de enero el ambiente se contagiaba de la magia del carnaval rural, con la presencia de personajes mitológicos y de música, y también con la quema de Aldabika.

A las ocho de la tarde se concentraban los disfraces en la Bota Elkartea para iniciar un desfile por las calles del centro. Después se escenificaba la quema de Aldabika. En la jornada, tampoco faltó una cuestación de alimentos por la mañana ni la música de batukada, ni comida y merienda-cena populares.

Los pueblos de Tierra Estella, los colegios, así como diferentes entidades, disfrutaron también de su propia fiesta, como muestran las imágenes.

Kalejira etnográfica

El colorido del Carnaval y la música también quedaron patentes en las calles de Estella-Lizarra en la tarde del viernes 13 de febrero, víspera del día del Carnaval. Era la comparsa etnográfica del carnaval navarro, organizada en su vigésimo cuarta edición por Lizarra Ikastola. La kalejira, en la que participó toda la comunidad educativa, salió del patio a las 17.15 horas para recorrer el centro de la ciudad y contagiar la alegría de una costumbre antigua, aún muy viva, integrada en la cultura de los pueblos.

Los cencerros abrían y avisaban de la comitiva, seguidos por los txatxos de Lantz, los coloridos palokis, la comparsa del ladrón Aldabika, más palokis, la comparsa de Lantz, los momoxorroak de Unanue, los mairus y los zakuzaharrak de Lesaka, los momotxorros y las brujas de Alsasua, el larrukin de Olite, el oso de Arizkun, los zirikitzailes y los palokis etnográficos de Estella-Lizarra y, por último, un segundo grupo de cencerros. Todos ellos formaron una larga comparsa que desfiló por la plaza Coronación, por las calles San Andrés, Baja Navarra, Mayor, la plaza Santiago, la Calderería, la plaza de los Fueros, la Estrella, Navarrería, Mayor y, de nuevo, la Baja Navarra, antes de regresar a la ikastola.

En torno a las seis y cuarto de la tarde del viernes, la atención se centraba en el patio del centro escolar, donde tuvo lugar la escenificación de la quema del ladrón Aldabika. Al ‘Aldabika’ de Tierra Estella se le ubica en Abárzuza y, dice la leyenda que, para sobrevivir, el personaje se echó al monte como bandido y llegó a ser muy temido.

La escenificación de su captura vino seguida de un juicio y de su consiguiente sentencia de muerte, quemado en la hoguera. El elemento fuego, con su simbología purificadora, cerró la representación y culminó la celebración del Carnaval que organiza Lizarra Ikastola. Pero esa tarde quedaba mucho por vivir, así como en la jornada siguiente, cuando los disfraces más imaginativos se dejaron ver en las plazas de los pueblos de Estella y su Merindad. •

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Ideas premiadas

n Ruiz de Alda.

Categoría sénior. ‘La cuadrilla de Salvia’. Disfraz de ‘Rafikis’, de ‘El Rey León’.
Categoría familiar. La gran familia de romanos.
Júnior grupal. Los disfraces de Nicolás y Candela Martín Ruiz de Alda.
Júnior individual. Nerea Villares fue la ganadora.

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