Homenaje a los vecinos más jóvenes de Dicastillo

Homenaje a los vecinos más jóvenes de Dicastillo

El alcalde, Carmelo Salvatierra, impuso el pañuelico rojo a los niños nacidos en 2008 el segundo día de las fiestas patronales

Los vecinos más jóvenes de Dicastillo fueron los protagonistas de la segunda jornada de las fiestas. Nueve niños y niñas, vestidos de blanco y rojo para la ocasión y acompañados por sus padres y abuelos, se dieron cita en el salón consistorial donde el alcalde, Carmelo Salvatierra, les impuso un pañuelo con el escudo de Dicastillo y un cinto. Los pequeños, nacidos a lo largo de 2008, se comportaron en un acto sin llantos. Se trataba de la segunda cita de este tipo que organiza el Ayuntamiento y que atestigua el mantenimiento poblacional del municipio.

“El delegado de Adona en Dicastillo, Miguel Azcona, fue el encargado
de inaugurar las fiestas el día 25”
De los nueve niños y niñas, sólo faltó Omar Jeddi Mounir. El resto fueron: Maider Pueyo Macua (la mayor, nacida en febrero de 2008), Oier Echarri Macua (el más pequeño, de diciembre), Nihal Jeddi El Abrouj, Unai de Antonio Macua, Íñigo Suso Larramendi, Arrate Ganuza Campos, Gala Martínez Gutiérrez y Daniela Esparza Gil. Una bolsa con golosinas, un peluche y dos libros para los padres componía el obsequio que brindó el Ayuntamiento. También se entregó una cartilla con todos los nombres, como recuerdo a futuro de cada uno de los pequeños.

Algunos niños, los nacidos en el último trimestre de 2008, vivieron sus primeras fiestas de Dicastillo. También algunos padres se enfrentaban a sus primeras fiestas con hijo. Era el caso de la mamá del niño de menor edad de los homenajeados, Oier Echarri Macua, de ocho meses. “Las fiestas van muy bien, pero es tan pequeño que todavía no disfruta de las cosas como un niño que ya puede andar. Ayer estuvimos en el cohete y dimos una vuelta. Le gusta la música, ver a los niños en el tira-pichón. La verdad que es un guindilla”, decía.

La segunda jornada de fiestas continuaba con aperitivo popular en la plaza de los Fueros y juegos infantiles tradicionales, como el de las sillas. Un buen número de chavales bailó al son de la charanga de Dicastillo. Cuando la música cesaba, cada uno tenía que encontrar asiente o era descalificado. Padres y vecinos seguían los juegos desde los bancos de la plaza o cobijados bajo la sombra de los árboles.

Seis días festivos
Las fiestas de Dicastillo comenzaban el martes 25 de agosto con el cohete que disparaba el vecino y delegado de la asociación de donantes de la localidad, Miguel Azcona. De esta manera, el Ayuntamiento otorgaba la responsabilidad a una de las asociaciones que dan vida al pueblo y la más numerosa, con 150 donantes. Además, Dicastillo se convertía este año el 28 de junio en el centro de Navarra en lo que a donaciones de sangre se refiere ya que acogió la fiesta anual del colectivo en la Comunidad.

El programa de actos en honor de los patronos San Emeterio y San Celedonio se prolongó hasta el domingo 30 de agosto. Durante estos días hubo espectáculos de animación infantil, verbenas, toricos de fuego y de agua, actuaciones de los auroros de Dicastillo, misas mayores en honor de los santos, cazuelicas, comidas y cenas populares, bailes de disfraces, frontenis, tiro al plato, partidos de pelota, exhibición de perros de muestra y animación callejera.

Para todo ello el Ayuntamiento ha destinado 50.000 euros, lo que ha supuesto un recorte de 10.000. El alcalde, Carmelo Salvatierra, apuntó que no por ello el programa ha perdido calidad. “Se mantienen más o menos las mismas cosas pero hemos intentado reducir un poco cada una de las partidas. Con crisis o sin ella, en todos los sitios los presupuestos para fiestas son exagerados. No es lógico gastar en fiestas lo mismo que en los presupuestos de inversión de todo un año”, declaro.

El concejal de Cultura, Luis Iturbide, destacó que lo más destacable este año por su novedad era la exhibición de aizkolaris de corte vertical, la organización de tres toros de agua frente a dos de fuego y la actuación del grupo Perfusión el día de la Mujer. En cuanto al momento más emblemático de las fiestas de Dicastillo, el edil y el alcalde lo tenían claro: la comida popular del domingo, último día, que reúne en torno a 700 personas.

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