
Este año se destinó un presupuesto de 93.000 euros para llenar de actividades, sin descanso, los siete días de programación, desde el lunes 21 hasta el domingo 27 de julio. Como es habitual, la Semana comenzó con un desfile inaugural que partió del barrio de San Pedro y discurrió por el Paseo de la Inmaculada, por el tramo alto de la calle Mayor y la plaza Santiago para llegar a la plaza de los Fueros, donde se leyó un pregón en honor de la Reina Juana I, quien llegó a la ciudad, junto a su corte, acompañada de dragones, de aves rapaces y de la caballería.
Acomodada su majestad en un trono sobre un escenario instalado en la plaza, la corte fue recibida con el himno de Estella, se leyó un pregón y se ofrecía como ofrenda al séquito cantos y danzas que celebraban su llegada.
Así se inauguraba una programación que no dejó lugar al aburrimiento con juegos y atracciones infantiles medievales en la plaza Santiago y en la plaza de la Coronación, con actuaciones itinerantes que sorprendieron a cada paso, con teatro y danzas sobre escenarios, músicos que llegaban de lejos, con luchas entre caballeros en el ‘palenque’ y atrayentes historias de cuenta-cuentos que trasladaron a los niños a lugares lejanos.
Novedades
Fue novedad este año una comida popular con el ‘zikiro al burdintzi’, cordero lechal asado en hierro candente, como plato principal. La comida se celebró en la calle San Nicolás con la participación de 90 comensales en el mejor ambiente, sin que faltara la animación.
La comida, como las que se realizaban al aire libre en tiempos medievales, reunía a nobles y plebeyos, en una jornada marcada por la celebración del Mercado de Oficios y Sabores de Antaño, en el barrio de San Juan, y la Rúa de los Oficios, en San Pedro y San Miguel. Ambas iniciativas atrajeron de viernes a domingo a cientos de visitantes hasta la ciudad, quienes disfrutaron del paseo entre los 92 puestos artesanos.
Durante toda la Semana los comercios, bares y restaurantes, así como su personal, mostraron la estética más auténtica y acorde, con vestimenta de época y escaparates preparados para la ocasión en una ciudad engalanada, igualmente, con pendones.
