El ‘veranillo’ echó una mano a las fiestas de San Miguel

Un programa completo de actividades y el buen tiempo animaron la participación en el barrio estellés desde el jueves 29 de septiembre hasta el domingo 2 de octubre

Las fiestas del barrio de San Miguel de Estella podían haber pasado por las fiestas de una de las localidades de la Merindad a juzgar por la cantidad de actos organizados y por la participación. El buen tiempo del veranillo que recibe el nombre del santo, patrón del barrio, puso de su parte y la plaza Espoz y Mina, corazón de la fiesta, se llenó de gente y de actividad desde el jueves 29 de septiembre hasta el domingo 2 de octubre.

La Asociación del barrio contaba con un presupuesto de unos 3.800 euros, aportado por los vecinos y los comercios y por el Ayuntamiento de la ciudad, que contribuye con una subvención de 670 euros. La colaboración incondicional de los vecinos también hizo posible un programa que este año ofrecía varias novedades; era el caso de un torneo de frontenis en el frontón Lizarra, con motivo de su 50 aniversario, y de la celebración de bingo para recaudar fondos y entretener a los vecinos.

La valoración de la asociación de vecinos, presidida por Mikel Roig e integrada por otras nueve personas que se reparten el trabajo, es más que positiva. “Estamos muy contentos porque todo lo organizado fue muy buen recibido y tuvo una gran participación”, explica Roig. La comida popular lograba reunir a cerca de 150 personas en la plaza, 120 en torno a la paella preparada por La Bota Elkartea, otras 40 en torno a la segunda edición del concurso de calderetes y otra cuadrilla que también comió en la calle. “Ha colaborado mucha gente, de otra manera esto no sería posible. Cada cual aporta lo que puede, colaboran los gaiteros, grupos musicales… El objetivo de estas fiestas está conseguido, se trata de hacer barrio”, añade el presidente.

Aunque la actividad se concentró de viernes a domingo, el jueves 29, día de San Andrés, comenzaban oficialmente las fiestas con una misa cantada por el coro de la parroquia. El olor de la chistorra y de las patatas asadas congregó a un numeroso público en la calle Espoz y Mina que después asistió al ensayo en la calle de la banda de música. La música de DJ prolongaba la fiesta.

La mañana del sábado se convertía en territorio para los más pequeños quienes disfrutaron con un taller de pintacaras, con bombas japonesas y el hinchable que cedió la Asociación de Comerciantes. Tampoco se perdieron el encierro infantil ni la gigantada infantil con la participación de varias figuras más pequeñas que las oficiales.

La preparación de los calderetes se sucedía en la plaza Espoz y Mina o a cubierto en bajeras particulares para el concurso, mientras voluntarios colaboraban en la instalación de mesas y sillas para la paella popular. En la sobremesa no faltó la novedad del bingo, que también se realizaba en otros dos momentos del fin de semana. La música de DJ, un concurso de mus relámpago y la participación de los ponis de Gorriti en el frontón completaron una tarde al gusto de todos los públicos.

La verbena tomaba el relevo a las siete de la tarde, seguida del torico de fuego y una sesión de fuegos artificiales desde el puente románico que iluminaron el barrio con sus luces de colores. Después hubo cena popular.

El domingo, la música de Sampietro Quartet Quintet amenizaba las calles del barrio, mientras que el frontenis tomaba de manera saludable el frontón Lizarra.

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