Arróniz vivió nueve intensos días de blanco y rojo

Arróniz vivió nueve intensos días de blanco y rojo

El equipo cadete del Zarramonza prendía la mecha del cohete por su ascenso y por el 50 aniversario del club

Una chistorrada calentaba motores en los portales del ayuntamiento de Arróniz, minutos antes de que las fiestas de la villa dieran comienzo el sábado 3 de septiembre. El cohete que abría nueve días de blanco y rojo, hasta el domingo 11, lo protagonizaba el equipo cadete del C.D. Zarramonza con motivo de su ascenso a Primera, así como los 50 años de historia de uno de los clubes de fútbol más emblemáticos de Tierra Estella.

El inicio festivo, al que acudía como invitado el consejero de Educación del Gobierno de Navarra, José Luis Mendoza, reservó su momento para reivindicar la igualdad, también en fiestas. En una pancarta expuesta en la plaza, junto a otros símbolos de no a la violencia, se podía leer “Cuando se pierde el respeto se acaba la fiesta”. El Ayuntamiento insistió en esta idea mediante la realización y reparto de chapas contra la violencia doméstica y en favor de la igualdad.

A las doce en punto la atención se centraba en el balcón, donde los jugadores del Zarramonza tomaron posiciones, prendieron la mecha del cohete y desearon unas felices fiestas. Desafortunadamente, el arranque festivo tuvo como nota negativa el susto que una niña de 4 años, y el resto de los asistentes en la plaza, se llevaron cuando uno de los cohetes cayó y explotó en el improvisado coso taurino.

Susto aparte, comenzaba la fiesta en un auténtico ambiente veraniego. En el interior del edificio consistorial se aprovechó para hacer entrega de los premios a los ganadores del concurso de carteles de este año y también para el reparto de subvenciones a las asociaciones del municipio, que contribuyen a hacer de él un pueblo vivo. Se trataba de la de mujeres Arambeltza, la de jubilados Santa Cecilia, las de jóvenes Vigórtiga e Ibarrea, la asociación de padres y madres del colegio La Balsa, la banda Mendizarra, el colectivo de cazadores, la escuela de jotas y el club Zarramonza.

Las fiestas se desarrollaron sin lamentar incidencias en base a lo previsto en un detallado programa que contó con un presupuesto cercano a los 70.000 euros. No faltaron los encierros de ganado bravo, la música de orquesta en la Fuente, las lidias sin muerte nocturnas de vaquillas, el deporte, las actividades infantiles, las jotas, las comidas populares organizadas por diferentes colectivos, una animada concentración de disfraces, concursos como uno de tortilla de patata, el torico de fuego, la procesión en honor de la patrona la Virgen de Mendía ni la popular pochada de récord que reunió a cerca de 600 comensales en torno al sabroso guiso con el mejor ambiente de cuadrilla.

A ello se refería el alcalde de la villa, Ángel Moleón Segura, quien destacó la tranquilidad y la normalidad, en el buen sentido de la palabra, con las que discurrieron las nueve jornadas festivas. “Las fiestas siempre generan cierta preocupación, pero la verdad que excepto el susto del cohete todo fue bien, sin percances ni nada que lamentar en las vaquillas ni en ningún otro acto. Estamos contentos con el desarrollo de una semana durante la que ha habido mucha gente. Nos ha acompañado el tiempo y eso ha hecho que los vecinos hayan salido a vivir las fiestas a la calle”, decía.

La pochada de este año marcó un antes y un después en la historia festiva de Arróniz. La cuadrilla La Pedregada que, durante años, ha asumido con buena disposición la preparación de los peroles, entregó el testigo a dos sociedades de jóvenes para sucesivas ediciones: ‘Txirimiri’ y ‘Delirio’.

Momentos para todos


El programa ofrecía momentos para todos los públicos. El lunes estuvo dedicado a los niños con la recepción y entrega de la vara de mando al Ayuntamiento infantil y la imposición de pañuelicos a 14 niños y niñas, nuevos vecinos que cumplían en 2016 dos años, y se celebraba la ofrenda floral a la Virgen Mendía.

El sábado fue el Día de los Mayores, con homenaje incluido; el miércoles estuvo dedicado a las Mujeres; el jueves, a la Patrona, con procesión en su honor; el viernes, a las cuadrillas, de todas las edades, y a la creatividad y diversión que muestran los disfraces. La gaupasa del sábado al domingo, despedía las fiestas sopiconas hasta 2017.

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