El legado de Jerónima Uriarte cumple cien años

El legado de Jerónima Uriarte cumple cien años

La residencia más veterana de Estella tiene en la actualidad 55 plazas, catorce de ellas concertadas

La residencia San Jerónimo debe su presente a la voluntad de Jerónima Uriarte. Hace cien años, en 1911, se formaba una Fundación para gestionar los fondos que la benefactora estellesa donaba en beneficio de los más desfavorecidos y para construir el asilo. Su legado y su voluntad continúan vivos cien años después. San Jerónimo se ha adaptado a los tiempos y en sus instalaciones viven 55 personas con el cuidado de una plantilla de 22 trabajadores. En el corazón de Estella, San Jerónimo es una residencia plenamente integrada en la vida de la ciudad, y con una larga lista de espera.

“La benefactora Jerónima Uriarte (Estella, 1855-1929) donó su herencia en favor de los más desfavorecidos.“

Jerónima Uriarte Elizalde (Estella, 1855-1929) nacía en el seno de una familia humilde pero heredó una considerable fortuna de unos parientes ricos. Soltera y sin hijos, en 1904  donó 28.000 pesetas para las escuelas y para establecer becas para los alumnos más aventajados. Además entregaba su herencia para formar una fundación destinada al cuidado y atención de las personas ancianas y desprotegidas. 

El asilo se inauguraba el 28 de diciembre de 1911, en una finca de su propiedad, el lugar en el que continúa desde entonces. El patronato gestor lo formaban, por voluntad de la benefactora, el párroco y el coadjuntor de la parroquia de San Juan, el párroco de la iglesia de San Miguel y la hermana superiora de la Congregación de las Hermanas de Santa Ana de Estella. 

Un recuerdo importante guarda la residencia a personas como Andrés Echeverría, administrador del asilo durante muchos años; Benjamín Ugarte, encargado de la huerta; y la hermana Mª Jesús Zabalza, que transformó el asilo en la residencia actual. 

Instalaciones y huerta

San Jerónimo se levanta en una parcela de 12.866 metros cuadrados. Planta baja más dos alturas, la residencia tiene una superficie de 2.088 metros. Una amplia huerta sirve todavía hoy para el cultivo de hortalizas y a los residentes que lo solicitan se les adjudica una pequeña parcela para que la trabajen. 

La planta baja acoge la recepción, el comedor, un salón luminoso, una zona para ver la televisión, la capilla, la cocina, el despacho del médico, el botiquín, un recibidor para atender las visitas, el despacho de dirección y los baños. En la primera planta se encuentra el gimnasio y la sala de terapia ocupacional, además de un ordenador destinado al uso de los mayores. También acoge 21 habitaciones y el baño geriátrico con ducha geriátrica. Desde la primera planta hay acceso a una amplia terraza. En la segunda, se encuentran otras dieciocho habitaciones, además de la peluquería, los baños geriátricos y baños comunes. Un edificio anexo a la residencia acoge una sala de juntas y la lavandería.

David Cabrero del Amo dirige la residencia desde 2009, cuando las hermanas de Santa Ana decidieron renunciar a la gerencia, aunque continúan su labor de asistencia a los ancianos. Explica el director que, por su ubicación y por el arraigo que tiene en Estella, San Jerónimo es un centro muy solicitado. Hasta 160 personas engrosan la lista de espera. El futuro de las residencia de ancianos en Estella puede pasar por la construcción en terrenos de San Benito de unas nuevas instalaciones que permitan el traslado de los 105 ancianos de la residencia pública Santo Domingo. La idea de acercar a los mayores al centro de la ciudad se estudia desde hace varios años. 

Actos conmemorativos

El martes 27 de diciembre, la residencia acogía una fiesta del centenario. Era una jornada para el reconocimiento de la labor de muchas personas: sacerdotes y religiosas, que han trabajado en la residencia, e instituciones que la han apoyado, como la Federación Lares, a la que pertenece San Jerónimo, Ayuntamiento de Estella, Gobierno foral y la Iglesia. 

El director del centro, David Cabrero, explicó que los actos de celebración del aniversario continuarán a lo largo del año. “Aunque el programa no está cerrado, cada mes queremos plantear un acto. Por ejemplo, en febrero una conferencia con gente que haya conocido el asilo y que hable de su experiencia. En primavera o verano también se podía hacer un día familiar y reunirnos todos”.

¿Qué es lo que más le gusta de la residencia?

El paseo, la huerta, las cartas, la tele o la conversación son algunas de las actividades que realizan los residentes de San Jerónimo. Sobre lo que más les entretiene hablan Amalia Ojer, una de las más veteranas, Estaban Remiro y Eugenia Iriarte. Destacan el paseo, la comida y la conversación como tres de las cosas más gratificantes en el día a día de la residencia.

Amalia Ojer Vergara (Bearin. 96 años). 25 años en la residencia.

“A mí me gusta todo, todo está bien. Me encuentro muy a gusto aquí. A mi edad estoy retirada del juego a cartas, pero me gusta dar paseos”.

Esteban Remiro Zúñiga (Zúñiga. 90 años). 9 años en la residencia.

“Yo con lo que más disfruto es con la comida, está muy rica y como bastante. También me gusta mucho hablar con los compañeros”. 

Eugenia Iriarte Larumbe (Estella. 93 años). Año y medio en la residencia.

“A mí me gusta todo. Hoy he salido a dar un paseo porque estos días atrás he estado acatarrada y no he podido. También me gusta estudiar un rato”.

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Eliminación de sujeciones

San Jerónimo recibía en noviembre el IV Premio de Calidad de los Servicios Sociales que otorga anualmente el Gobierno de Navarra en colaboración con la Fundación Tomás y Lydia Recari García. En concreto, recibía el reconocimiento en la modalidad de atención a las personas usuarias por la aplicación de una buena práctica innovadora que consistía en la eliminación de sujeciones. El director, David Cabrero, explica que se debe estudiar cada caso antes de recurrir a las sujeciones y hacerlo solamente cuando sea imprescindible. “Hay estudios que dicen que mal utilizadas convierten a las personas en dependientes, además de crear ansiedad y producir vergüenza, lo que influye en las relaciones interpersonales. De las once personas que estaban con sujeciones hemos podido quitárselas a tres y no ha habido caídas. Para poder hacerlo es necesaria mucha creatividad”, asegura.

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