“Entre Industria y Cultura me quedo con las dos”

“Entre Industria y Cultura me quedo con las dos”

El catedrático, asesor de Laseme y presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago, cerraba este año, a sus 70 años, su etapa profesional

Setenta años, ocho meses y ocho días. A esta edad, exactamente, se jubilaba en junio el estellés Javier Caamaño Eraso, catedrático de Proyectos de Ingeniería Industrial de la Universidad del País Vasco. De lo que no le priva su retiro es de la presidencia de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Estella, a la que ha dedicado buena parte de su tiempo libre, y de su colaboración como asesor de la Asociación de Empresas de la Merindad de Estella, de la cual fue impulsor. Caamaño tiene muy claro que la jubilación nada tiene que ver con la inactividad y se seguirá entregando en cuerpo y alma, ahora con más tiempo, a las cosas que le hacen feliz y le hacen crecer todavía más como persona.

“Tierra ESTELLA debe apostar por sectores con una componente
tecnológica importante“
¿Qué tal le ha sentado la jubilación?
Lo vivo como una etapa más de la vida que no tiene que estar ligada a la inactividad. Es momento para dedicarme a lo que yo quiera, para hacer cosas que antes no he podido por falta de tiempo, como caminar o estar en contacto con la naturaleza. Me pasa como a Unamuno. Decía que era incapaz de vivir a más de quince minutos andando del campo abierto. Yo también necesito tener la naturaleza muy cerca. Sé lo que es vivir en una gran ciudad y agradezco estar en Estella.

¿Echa de menos algo en su carrera profesional?
Quizá haber sido más eficaz en algunas situaciones, pero por lo demás he tenido una vida profesional bastante variada. He montado una planta de cemento, dirigido una empresa, he asesorado durante veinte años a empresas, he sido director general y he trabajado en la universidad. No me he aburrido en absoluto.

¿Con qué se queda?
Me gustó mucho mi etapa de consultor. Aunque fue muy intensa, me obligaba a estar continuamente al día. Esto también ocurre en la Universidad, donde tienes que actualizar continuamente tus conocimientos. En la empresa y la universidad suceden dos cosas distintas. Mientras que las empresas tienden a guardar la información para sí, en la universidad los conocimientos se comparten, y me parece que esta segunda es la filosofía adecuada. No hay que ser egoísta, la información hay que compartirla, hay que aportar a los demás.

Laseme, de la cual es miembro del consejo asesor, le permite seguir ligado a su profesión.
La asociación ha sufrido un desarrollo muy bueno, con gente muy buena. Yo continúo colaborando con ellos, en muchos trabajos y proyectos, como por ejemplo la Estrategia Territorial de Navarra.

¿Qué tal se encuentra de salud el sector industrial de Tierra Estella?
Tierra Estella tiene como ventaja la dispersión de sectores económicos. El sector monocolor, como el que vive Navarra en torno a la automoción es delicado porque, si estornuda, todos nos cogemos una pulmonía. Volviendo a Tierra Estella, necesita un impulso empresarial mucho más fuerte. Nuestro reto tiene que ser crear más empresas, no esperar a que vengan de fuera. Por eso, los centros tecnológicos pueden dar oportunidades de negocio. Tampoco hay que olvidar que en Estella perdura la mentalidad comercial y banquera, herencia de los judíos.

¿Cuáles son los sectores del futuro, dónde están las oportunidades?
Son muchos los sectores; por ejemplo, las telecomunicaciones, las energías renovables o el medio ambiente, todo lo que tenga que ver con la creación de tecnología. Nosotros ya no somos un país atractivo por mano de obra barata, ahora debemos apostar por sectores con una componente tecnológica importante.

¿La crisis representa oportunidad o amenaza a la hora de crear un negocio?
Cada emprendedor sabe cuando es su momento para iniciar su proyecto. En momentos de crisis las dificultades son mayores pero tampoco hay que confiarse en los buenos momentos, no hay que pensar que una la situación global favorable brinda un éxito garantizado. En los momentos buenos también hay mucho “chiringuito”. Las empresas se han de crear con visión de futuro. Si se ponen las miras a corto plazo, más tarde o más temprano se pierde, como ha pasado con el ladrillo.

¿Qué le llena más: la cultura o la industria?
No elijo, me quedo con las dos. Las personas de números tenemos generalmente pendiente las letras, con lo cual mi dedicación a la cultura me aporta el complemento idóneo. Acudir a las ocho de la tarde a una conferencia puede dar pereza, pero a mí nunca me ha penado.

En unos tiempos tan competitivos como los que vivimos ahora, ¿la cultura queda en un segundo plano?
Totalmente de acuerdo. Vivimos unos tiempos con una clara influencia de la televisión, que como medio cultural tiene un valor ínfimo. Se apuesta por el entretenimiento buscando el negocio a través de la audiencia y se llega incluso a la alineación. Por eso, es muy importante la labor de colectivos culturales como el nuestro que ofrecen una alternativa. Aunque a veces se nos califique de elitistas. Lo que está claro es que nosotros hacemos nuestra particular aportación y no vamos a organizar conciertos de rock, hay otros colectivos para esas cosas.

¿Cómo ha ido esta última campaña de peregrinaje?
El peregrinaje no para, cada año va a más, y el 2010 es Año Santo Xacobeo por lo que se espera todavía mayor número de gente. En Estella estamos muy bien dotados para atender al peregrino.  

¿Cuál es, en su opinión, el secreto que mantiene tan vivo el Camino de Santiago?
El boca a boca y algunos escritores, que también han ayudado mucho. Por supuesto también la experiencia en sus diferentes vertientes: espiritual, personal, humana, turística o la que sea. De hecho el Camino no es sólo Camino de Santiago, ni de Europa, es un Camino universal. •

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Los muchos Caminos de Santiago

Como no podía ser de otra manera, el presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Estella, Javier Caamaño, predica con el ejemplo. A lo largo de los años vinculado al colectivo, él y un grupo de socios y amigos han recorrido a pie y por etapas el Camino Francés, parte del Camino Aragonés y el del Ebro. La próxima Semana Santa tienen previsto terminar el Camino del Norte. “Después seguiremos, ya veremos cómo, quizá repitiendo el Camino Francés”, explica.

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