El arte se vuelve piedra en Mués

El arte se vuelve piedra en Mués

El vecino Pablo Nogales López ha tallado en los dos últimos años más de cien esculturas que decoran rincones del pueblo, fachadas y jardines particulares en la localidad del valle de la Berruela

La creación prolífica del vecino Pablo Nogales López ha dejado huella en la localidad de Mués. Prácticamente a cada paso, las calles de la localidad descubren las esculturas en piedra que permiten al artista desarrollar su creatividad. Incrustadas en las fachadas de las casas, en espacios verdes, junto a las puertas de entrada o en jardines particulares, se muestran caras tribales, gnomos, brujas o escudos heráldicos que aportan a los rincones una estética peculiar.

La fantasía y las imágenes angulosas relacionadas con tribus lejanas es la temática elegida por Pablo Nogales para dar rienda suelta a su creación. Muchas son las horas que invierte en un taller a las afueras del pueblo, donde trabaja la talla en madera, pero sobre todo la piedra. En sintonía con el entorno que le rodea, e inspirado por las curiosas rocas en la garganta del Congosto, el artista da forma a sus ideas. “Me llama mucho la atención las imágenes humanas, y es lo que más trabajo. Las formas me las sugiere la propia piedra, que es la que habla. Marco el ojo de la figura y después tallo, con cuidado para que no se rompa la piedra, todo lo demás”, asegura el vecino autodidacta.

Los libros de fantasía y las representaciones tribales inspiran sus piezas. “Ideas tengo muchas, pero conseguir material es lo más complicado. Suelo ir al monte y cojo la piedra autóctona de aquí, sobre todo roja, que tiene una dureza adecuada para poder trabajar”, asegura. “Made in Mués”, no solo la creación, también la materia prima lleva el sello del lugar.

Peticiones vecinales
Pablo Nogales, ‘Pablito’, como se le conoce en el pueblo, practica su afición desde hace casi tres años. Su trabajo le brinda bastante tiempo libre para poder entretenerse. Precisamente por entretenimiento y también por las peticiones que le hacían los vecinos del pueblo, se introdujo en un mundo del que ya no puede escapar. “Hago un montón de esculturas, cuanto acabo una empiezo con otra. Todas son distintas, porque dos piedras nunca son iguales”, añade.

Primero una vecina, luego otra, y así sucesivamente, gracias a las peticiones Nogales fue adquiriendo práctica para abordar esculturas cada vez más grandes. Escudos y figuras decoran el pueblo, pero la presencia se extiende a otros puntos. “Cuando empecé con esto tenía el convencimiento de hacerlo sólo por y para el pueblo, pero la gente de fuera ahora me pide cosas y, aunque no es mi filosofía, suelo hacer encargos”.

Sin ir más lejos, la escultura de un peregrino frente al albergue de Los Arcos es de ‘Pablito’, al igual que la representación del Brujo de Bargota que decorará en breve la plaza de la localidad y que es, sin lugar a dudas, la de mayor dimensiones que ha realizado. “Una mujer de San Vicente de Arana, en Álava, tiene hasta cuarenta obras mías en su jardín. Pasó un día por Mués, le gustó lo que vio en las calles y empezó a encargarme”, apunta.

Aunque Mués puede ser para Pablo Nogales su propio museo al aire libre, explica que una de las ideas que tiene en mente es preparar una muestra con todas sus piezas en un espacio abierto.

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Las rocas del Congosto

El material que utiliza Pablo Nogales para realizar sus esculturas lo recoge en los alrededores del pueblo. Se trata de la piedra del lugar, rojiza. Muchas de las creaciones del vecino de Mues recuerdan a las formaciones naturales visibles desde el pueblo. No en vano, son elemento de inspiración para él.

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