“Vine con la ilusión de hacer el trabajo lo mejor posible”

“Vine con la ilusión de hacer el trabajo lo mejor posible”

El docente más veterano del colegio amescoano se jubila después de 31 años de dedicación EN?EL?VALLE

Treinta y ocho años de ejercicio y 31 de ellos en el colegio público Las Améscoas. Este es el tiempo que ha dedicado el profesor Patxi Cegama San Martín (Zudaire, 4/11/1949) a la formación de alumnos. Cientos de chavales han compartido aula con él, un profesional que siempre ha dado un paso más allá del temario obligatorio para recordarles vocabulario y tradiciones de Améscoa ya casi olvidadas. Un homenaje en el centro sirvió de despedida a una de las etapas más importantes de su vida, la profesional. Cegama asegura que, aunque echará de menos el centro, se dedicará a partir de ahora a disfrutar de su tiempo libre.

““Antes, lo que decía el profesor lo aceptaban los padres y los alumnos”
¿Cómo está viviendo estos momentos?
Es la culminación de una etapa. La vida es un proceso. Parece que la jubilación no va a llegar nunca pero finalmente se presenta ante ti el momento de despedirte. El relevo es totalmente lógico, la educación sufre cambios, irrumpen las nuevas tecnologías, por ejemplo, y hay que dejar sitio a los jóvenes.

¿Ha cambiado mucho la educación desde sus inicios?
Para empezar, antes las clases eran mucho más numerosas. Empecé con 32 chavales y ahora están diez en el aula. Luego, en cuanto a cuestiones de fondo, la vida moderna se asocia con las comodidades. Antes las condiciones eran mucho perores, estudiar es más fácil ahora que entonces. Pero, sobre todo, en el tema de los valores es donde más diferencias encuentro. Hoy en día prima lo material y lo fácil. Los valores de entonces, como la constancia, el esfuerzo y la disciplina están en desuso.

Se habla mucho de la autoridad y se dice que los profesores la están perdiendo, ¿cree que es así?
Se ha pasado de un extremo a otro. Antes lo que decía el profesor lo aceptaban los padres y los alumnos. Ahora hay que medir mucho las palabras. Muchas veces tratas un tema con tu mejor voluntad, propones medidas que consideras las mejores y luego resulta que a los padres no les parece bien y te desautorizan.

¿Cómo recuerda su primer día en Zudaire?
Venía de trabajar en otros centros y la principal diferencia es que aquí ya conocía a las familias desde el primer día. Vine con la ilusión de hacer la labor lo mejor posible. El primer curso me tocó dar clase a los alumnos mayores del centro, luego he dado casi siempre los cursos de quinto y sexto de Primaria. Como anécdota, al principio trabajé con algún compañero que había sido mi profesor, como Francisco Arteaga.

¿Va a echar de menos el colegio?
En algunos momentos recordaré la actividad docente, que siempre me ha gustado, pero estoy hecho a la idea. Ahora buscaré otras formas de pasar el tiempo. Descansaré, disfrutare del entorno, de la huerta, con la lectura y podré viajar.

¿Cuál cree que ha sido su principal enseñanza? ¿Qué ha intentado transmitir a los miles de alumnos que han pasado por estas aulas?
Como profesor he trabajado primero para transmitir los conocimientos y las competencias básicas de cada nivel. Además, he intentado siempre hablarles de las costumbres de nuestra tierra, que se han ido abandonando y perdiendo. Tradiciones y vocabulario, que han pasado al olvido. Luego, por supuesto, he contribuido en la formación de los alumnos como personas con una serie de valores básicos.

Se dice que los alumnos en algunas ocasiones son también buenos profesores, ¿qué ha aprendido de ellos?
Te vuelves más flexible, te enseñan muchas veces a ver las cosas de otra manera, a cambiar de idea.

¿Se ha notado en las aulas el descenso de población en el valle?
Se ha notado muchísimo. Cuando vine estudiaban 222 alumnos y eso que había un curso menos de Educación Infantil. Ahora, con un curso más, porque la escuela comienza a los 3 años, están en torno a 95 alumnos. Lo bueno de esta situación es que las clases son más cómodas y que conoces a los niños perfectamente.

¿Cuál es el recuerdo más bonito de su carrera?
Sin lugar a dudas la conmemoración del 25 aniversario del colegio. Nos juntamos la mayoría de los alumnos y profesores que hemos pasado por el centro. Es un día digno de recordar, muy bonito.

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Homenaje y despedida

La comunidad educativa del colegio público Las Améscoas quiso despedir a su profesor más veterano de una manera especial. El 18 de junio, viernes, el salón de actos recogió una serie de actividades en honor de Patxi Cegama. Los alumnos de todos los cursos le hicieron diferentes dedicatorias, los profesores Koldo Solchaga y Eduardo Zudaire le dedicaron un aurresku, actuó el conjunto musical con ‘Adiós con el corazón’ y, después, siguió un popurrí de canciones. También hubo espacio para la proyección de fotos antiguas, la entrega de una placa conmemorativa, la actuación de la txaranga ‘Txiripa’ y la lectura de un poema, a cargo de la docente Pilar Díaz, en representación de todo el profesorado. Un día que, sin duda, también quedará en el recuerdo de Patxi Cegama.

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