Villatuerta inició sus fiestas con un cohete compartido

Villatuerta inició sus fiestas con un cohete compartido

La Txaranguika y el club de jubilados San Veremundo prendieron la mecha que dio inicio a seis jornadas festivas del 11 al 16 de agosto

La localidad de Villatuerta comenzó sus fiestas patronales con el balcón del ayuntamiento lleno. Los componentes de la Txaranguica y representantes del club de jubilados San Veremundo protagonizaron el momento estelar de estos días tan esperados por los ‘villatorcidos’. Ambos colectivos celebran este año sus bodas de plata y el Ayuntamiento les otorgó el honor de lanzar el cohete de las fiestas de 2017. Aarón Huarte, de la Txaranguica, y Tere Ripa, del club de jubilados, fueron los encargados de prender la mecha del cohete que dio inicio a seis días de alegría y diversión.

A las 13 horas Aarón Huarte y Tere Ripa encendían la mecha de las fiestas en nombre de la Txaranguica y de los jubilados. El colectivo musical comunicó en el último momento a Aarón Huarte la decisión de que fuera él quien lanzara el cohete, por ser el benjamín del grupo, ya que tan solo lleva un año tocando el bombo en la Txaranguika. Esta decisión provocó una gran sorpresa en el joven, de 20 años, que afirmaba que le había hecho muchísima ilusión. Tere Ripa, por su parte, representó al club de jubilados San Veremundo, ya que fue una de las impulsoras de este colectivo que desde 1992 organiza numerosas actividades, excursiones y viajes y que aglutina a unos 250 socios. Juntos iniciaron unas fiestas en las cuales la música de la Txaranguica comenzó a sonar en el balcón del Ayuntamiento, tras el disparo del cohete.

El presupuesto de las fiestas ha sido de 41.700 euros

Acto seguido, la corporación municipal entregó pañuelicos a diferentes personas del colectivo musical y del club de jubilados a modo de homenaje y también al deportista Marcos Yániz, que se ha proclamado subcampeón de España de duatlón. El primer día de las fiestas continuó con un gran tobogán de 100 metros de longitud, que ocupaba toda la cuesta de la iglesia, por el que numerosos vecinos de todas las edades se deslizaron y se lo pasaron en grande. A las 14:30 horas tuvo lugar la comida organizada por la asociación juvenil Otzalder, en la calle San Veremundo. Música, una actuación teatral y la vuelta al pueblo con la Txaranguika y los cabezudos dieron paso a la cena popular en ‘El Raso’ que junto con la verbena pusieron fin a este emotivo día.

Cifras

Las fiestas de Villatuerta de 2017 han contado con un presupuesto de alrededor de 41.700 euros.

– Orquestas: 13.500 euros
– Espectáculos: 4.500 euros
– Actividades infantiles:
4.700 euros
– Txaranga: 5.000 euros
– Circuito: 3.500 euros
– Varios: 4.000 euros
– Luz: 1.500 euros
– Comidas: 4.000 euros
– Publicidad: 1.000 euros.

Nuevos vecinos de Villatuerta

Después del lanzamiento del cohete se celebró la tradicional imposición de pañuelicos a lo más peques, en el bar de Jubilados. Recibieron su primer pañuelo festivo con el escudo de Villatuerta y el nombre de cada txiki un total de 14 nuevos vecinos: Itzel Barbarin Ibáñez, Paul Diez Ceregido, Markel Diez Sanz, Lucía Ezcurra García, Sara Grimal Larramendi, Mario Ibáñez Garín, Eneko Lastra Garín, Ane Garín Mañeru, Iñigo Sanz de Galdeano, Ekain Ochoa, Ada González de Antonio, Ander Israel Cruz Pinillos, Irache Ganuza Pinillos y Sofía Williams Armendáriz.

130 kilos de pochas para 500 comensales

Otra de las grandes citas de las fiestas de Villatuerta es la pochada popular, que tuvo lugar el sábado 12 de agosto. Se prepararon un total de 130 kilos de pochas y 50 kilos de verduras y hortalizas para alrededor de 500 comensales, que se congregaron en una gran mesa alargada que ocupaba toda la calle que va desde San Veremundo a El Raso. Miembros del Ayuntamiento y varios ayudantes prepararon en la bajera ‘garigolo’ la gran pochada en una cazuela de grandes dimensiones, cedida por sus vecinos de Oteiza. El Ayuntamiento corre con los gastos de este evento gastronómico además de ofrecer las sillas y mesas para los comensales. Este año, como novedad y de manera experimental, algunos asistentes elaboraron pochas con cocochas de merluza y quienes las probaron afirmaron que estaban riquísimas. “Fue una prueba sin más ya que si hay que hacer para los 500 comensales pochas con cocochas sería la ruina”, declaraba Román, uno de los cocineros.
Verbenas, partidos de pelota, espectáculos infantiles y otros muchos actos así como la alegría y diversión pusieron fin a unas fiestas de aniversario.

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