Una procesión más corta revivió la muerte de Cristo

Una procesión más corta revivió la muerte de Cristo

Los nueve pasos de la cofradía de la Veracruz recorrieron la mitad del itinerario cubiertos con plásticos para protegerse de la incipiente lluvia

La jornada del viernes 22 de abril estuvo marcada en Estella por el acto principal de la Semana Santa, la procesión del Santo Entierro. La lluvia de la mañana que ponía en entredicho el desarrollo del acto religioso dejó paso a una tarde soleada que tranquilizaba a los cofrades. Una edición más, y ya van veintiuna desde la recuperación de la procesión en 1992, las imágenes salieron a la calle para realizar el recorrido ante los fieles. Sin embargo, pasadas las nueve de la noche, la lluvia regresó, primero débil, luego más fuerte, y con ella, los plásticos, que cubrieron las imágenes para evitar su deterioro.

“Pasadas las nueve de la noche comenzó a llover en Estella
El Viernes Santo era el día grande después de muchas horas de preparativos y de desvelos. Miembros de la cofradía de la Veracruz trasladaban los pasos desde el Santo Sepulcro hasta la iglesia de San Juan, desde donde recorrerían las calles más céntricas de la ciudad. La lluvia de la mañana no era la única razón que amenazaba un recorrido completo por las dos plazas. Desprendimientos en un edificio de la parte alta de la calle Mayor obligaban a cortar la vía peatonal y a desviar el itinerario.

A las ocho y cuarto de la tarde, todavía con mucha luz natural, los pasos abandonaban su ubicación en la iglesia de San Juan para tomar posición y formar la comitiva. Desde el pórtico norte, hacían su aparición ‘La oración del Huerto’, ‘Cristo atado a la columna’,  y el ‘Ecce Homo’. Por la puerta central de la iglesia, el resto: ‘La Verónica’, ‘La Cruz a cuestas’, ‘El Calvario’, ‘El Descendimiento’, ‘El Santo Sepulcro’ y ‘La Dolorosa’. En unos minutos se colocaba el resto de los participantes y a las ocho y media de la tarde, con puntualidad, comenzaba la procesión.
El pregonero daba inicio a la comitiva, acompañado por el grupo de soldados. Detrás, el ‘Antiguo Testamento’ y el ‘Arca de la Alianza’, antecediendo a los tres primeros pasos, los que abandonaron San Juan por el pórtico norte. A continuación, la banda de Tambores, como avanzadilla de ‘La Verónica’ y los discípulos. Seguían ‘La Cruz a Cuestas’, ‘El Calvario’, los cuatro Elementos (Agua, Tierra, Fuego y Aire), el centurión y los soldados a caballo.

Detrás ‘El Descendimiento’, el velo del templo y el paso del ‘Santo Sepulcro’. El clarinero hacía sonar el instrumento precediendo a la bandera de la Santa Veracruz, con la presidencia de la cofradía y los soldados romanos. ‘La Dolorosa’, como dicta el protocolo, cerró la comitiva, seguida del clero y de los compases marcados por la banda de música.

Reaparición de la lluvia
La lluvia que dio tregua durante casi toda la tarde reapareció pasadas las nueve de la noche para ir ganando intensidad al término de la procesión. Primero ‘La Dolorosa’, por el valor de su manto, y después el resto de los pasos se cubrieron de plásticos en la calle Mayor. Desde aquí, la procesión siguió por la calle Baja Navarra para entrar en la plaza de los Fueros y, a continuación, en el interior del templo. Eran las diez y cuarto de la noche. Una vez dentro, terminada la procesión, los fieles pudieron visitar los pasos.

La cofradía de la Veracruz, que cumple este año su vigésimo primer año de andadura desde la recuperación del acto religioso, cambia de prior. Ignacio Sanz de Galdeano, prior desde los inicios, ha sido relevado en el cargo por Roberto Hita. En la celebración de la procesión participaron en torno a ochocientas personas, entre ellas, cincuenta jóvenes de confirmación y miembros del colectivo ecuatoriano.

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Octavo envase de ‘aire’

‘El Santo Entierro’ da imagen este año al bote de ‘aire’ que desde 2004 edita la cofradía de la Veracruz. Es el octavo de los nueve pasos que componen la procesión de Viernes Santo. Primero ‘La Oración del Huerto’, seguido por ‘Cristo atado a la columna’, ‘Ecce Homo’, ‘La Verónica’, ‘La Cruz a Cuestas’, ‘El Calvario’ y ‘El Descendimiento’. El año que viene, en 2012, el paso de ‘La Dolorosa’ personalizará el noveno bote de aire y con él se cerrará la colección. Los envases se han vendido a un precio simbólico el día de la procesión y las jornadas previas para recaudar fondos para la organización. Este año se hicieron 600.

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