Un punto y seguido en el barrio de La Merced

Un punto y seguido en el barrio de La Merced

El consistorio ha adquirido en los últimos siete años 44 pisos de la calle Pieza del Conde para poder derribar uno de sus edificios. Se trata de la primera actuación encaminada a recuperar la zona.

Pena”, “una sensación extraña” y “recuerdos” despertó el inicio del derribo del primer bloque de viviendas de La Merced. Numerosos vecinos del barrio se reunían frente a la obra para ver caer los tabiques y el tejado construidos en 1964. La actuación estaba dirigida por el Ayuntamiento de Estella dentro del plan de intervención socio-urbanística que coordina el área de Servicios Sociales. La compra de 44 pisos durante los últimos siete años permite dar un paso a favor del estado de bienestar del barrio más deprimido de Estella

“De las 30 familias realojadas fuera del barrio, 7 se han trasladado a viviendas de integración social y 23 se han realojado en viviendas libres.“
El derribo de un primer bloque es la primera actuación de un plan que comenzó a gestarse en el año 2000 mediante un diagnóstico de exclusión social que realizaba la Universidad Pública de Navarra. Después se aprobaba un Plan Local de Incorporación Social para evitar la exclusión en un barrio con una alta ocupación de vecinos, con el agravante de la etnia gitana. Era en 2004 cuando el Ayuntamiento compraba la primera de las 44 viviendas del bloque. A falta de la adquisición de nueve pisos y del realojo de siete familias, en un medio plazo se procedería al derribo de un segundo bloque, que cambiará aún más la estética del barrio.

Durante los últimos siete años, el Ayuntamiento y el departamento de Bienestar Social del Gobierno de Navarra han invertido 1,3 millones de euros. El Ayuntamiento ha aportado 230.000 euros al año, cantidad con la que se ha podido poner en marcha actividades concretas como un programa escolar y se han adquirido viviendas para ser permutadas. El departamento de Bienestar Social ha aportado entre 50.000 y 60.000 euros cada año.

El coordinador del Servicio Social de Base de Estella, Fran Yoldi, felicitaba en rueda de prensa a todas las partes y personas implicadas en el plan. “En estos siete años, se ha trabajado para mejorar las condiciones de vida del barrio. Es un momento especial. Este proyecto que, en un principio era un ideal, hemos visto que es viable”, decía.
El coordinador se refería a un plan con punto y seguido. “En el futuro seguiremos adquiriendo viviendas y trabajando para dar salidas individuales a los vecinos”, añadía en la comparecencia, acompañado de la consejera de Bienestar Social, Maribel García Malo, y de la alcaldesa de la ciudad, Begoña Ganuza. “Trabajamos para acercar el estado de bienestar y mejorar sustancialmente la calidad de vida de personas que sin apoyo no lo hubieran conseguido”, añadía la consejera.
La adquisición de las viviendas ha traído consigo el realojo de 40 familias. Según datos aportados por Yoldi, 30 familias han salido en los últimos años del barrio. “Siete se han trasladado a viviendas de integración social, tres en Estella y cuatro fuera de Estella. Veintitrés familias se han realojado en viviendas libres y, quiero aclarar, ninguna familia han sido trasladada a Viviendas de Protección Oficial ni de alquiler protegido”, declaró.

Momento histórico
La expectación en el barrio de La Merced era importante el martes 1 de febrero. Numerosos vecinos se reunieron en el solar frente a la calle Pieza del Conde para ver los primeros embates de la máquina demoledora. Empezaron por la esquina superior sur del edificio, el ubicado junto a la avenida de Pamplona. La fachada parecía de mantequilla. Cada golpe de la cizalla despertaba un recuerdo. “Ver caer las paredes da pena. En el quinto piso vivía mi hermana. Nos trae muchos recuerdos porque llevamos aquí toda la vida. ¡Ay, el baño de mi hermana!”, decía Cristina Amador Jiménez, de 19 años, acompañada por su amiga y vecina Sandra Ugal Amador, también del barrio desde siempre.

“Nosotros hemos vivido siete años en el quinto izquierda, el más próximo a la carretera, desde 1992 hasta 1999. Ver esto da un poco de pena, me trae muchos recuerdos. Estaba recién casada, he pasado en ese piso mis mejores años, de hecho han vivido mis dos primeros hijos”, añadía amparo Jiménez Jiménez, de 37 años y madre de cinco hijos. “Yo estoy acostumbrada a vivir en este barrio, siempre he vivido aquí, estoy muy a gusto y muy veliz. No me imagino en ningún otro sitio”, afirmaba la vecina.

Treinta y cinco años es el tiempo que Juan José Valencia Azcona, de 61 años, lleva en el barrio. Primero en el tercer piso del edificio demolido, el piso contra el que primero impactó la máquina. Ahora y desde hace quince años vive en el bloque del barrio más próximo a la gasolinera. “A mí no me da pena. Esta intervención es positiva para el barrio y para su gente, de todas todas”, aseguraba.

Gran mejora
De la misma opinión era el presidente del colectivo de gitanos Ker Cali, Jesús Amador Jiménez, de 65 años. “Esto es una gran mejora para el barrio. El bloque estaba muy mal, con muchos problemas, todo rajado. Ya le hicieron una inyección de hormigón porque el terreno se cedió. Hay que tener en cuenta que esto antes era un lugar donde se tiraba la basura de Estella y se hundió el terreno”, recuerda. ¿Se echará de menos a los vecinos que han abandonado el barrio? “Después de tantos años, este derribo produce una sensación extraña, da pena porque llevamos toda la vida aquí y se echará de menos a algunos de los que se van, a otros no”, matizaba.
Concejales, técnicos del ayuntamiento y autoridades se desplazaron hasta el barrio, donde el arquitecto municipal, Javier Caballero, dio algunos datos sobre la actuación, que estaba previsto terminara el jueves 3 de febrero. Caballero precisó que el volumen bruto total a demoler era de 3.734,70 m3, en una superficie total construida de 1.141,90 m2. La altura máxima del edificio, cuyo derribo ha sido adjudicado a la UTE Erriberri-Muniáin, era de 16,34 m.
Con esta actuación, el barrio de La Merced modifica su aspecto, visible desde la avenida Pamplona, entrada natural a la ciudad de Estella. En un mes estarán terminados todos los trabajos, incluida la retirada del escombro y el acondicionamiento del solar como una zona de juegos.

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¿Por qué intervenir en el barrio?

El coordinador de los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Estella, Fran Yoldi, destacó las razones clave de la intervención.
En primer lugar, La Merced es un enclave segregado y degradado social y urbanistamente. Segundo, se percibe un importante deterior de las condiciones y la calidad de vida. Y, tercero, existen los agravantes de concentración y de etnia.
“Se quiere recuperar el barrio, desde el punto de vista del espacio y de las personas, de modo integral”.

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