PRIMER PLANO – Loreto Jordana – Profesora de Yoga – “Compartir la práctica con niños es un placer y un aprendizaje continuo”

PRIMER PLANO – Loreto Jordana – Profesora de Yoga – “Compartir la práctica con niños es un placer y un aprendizaje continuo”

La estellesa traslada a grandes y pequeños su amor por una disciplina que une cuerpo, mente y emociones

La estellesa Loreto Jordana Roa (24/03/1973) practica el yoga desde hace años y se ha formado en las escuelas Sanatana-dharma y Mahashakti. También se ha cultivado en BRMT Movimiento Rítmico y Reflejos Primitivos, en cinética respiratoria y ha realizado cursos de meditación Vipassana. Desde hace un tiempo comparte su pasión por la práctica milenaria del yoga con niños y adultos en Estella, Baríndano y Metauten. Les traslada los beneficios de una disciplina que conecta cuerpo y mente y ayuda a gestionar las emociones en un tiempo, el actual, que mira más fuera que dentro y que discurre a toda velocidad.

¿Cómo te inicias en el mundo del yoga?
Fue en Estella, hace años, como alumna. Empecé en el polideportivo y continué en Saludarte. Era un momento de mi vida en el que entendí que tenía que buscar algo más, que tenía que mirar hacia el interior. Una especie de crisis, que luego se convierte en oportunidad. Era momento de buscar dentro algo que no está fuera. El yoga te permite conocerte un poco más y, de hecho, hay una frase que dice que cuando te conoces a ti misma conoces al mundo. Es importante observarte y no enjuiciarte.

¿Qué tiene de especial para ti?
Lo siento como una práctica verdadera que ayuda al autoconocimiento desde la verdad.

¿Resulta sencilla o complicada la práctica del yoga?
Yoga viene de yugo, que significa unión, unión del cuerpo, de la mente y de la conciencia, y esa unión tiene que ser adecuada para cada persona. Hay posturas que se pueden complicar muchísimo y se puede llegar hasta el contorsionismo. Se trata de que cada persona vea hasta dónde puede llegar. El yoga te permite conocer tus límites corporales y revestirlos de disfrute. Firmeza y comodidad son las claves, y el esfuerzo siempre está ahí, salvo en la relajación, una parte que es tan importante o más que el trabajo de las posturas.

Hace un tiempo comienzas a impartir clases, a adultos y a niños. ¿Cómo cambia la dinámica con unos y otros alumnos?
Las clases se desarrollan de manera diferente. Con los adultos empezamos creando una atmósfera de sintonía. Es un trabajo más bien individual, mientras que entre los niños se establece desde el principio una relación a través del juego. Otra diferencia es que con los adultos las dinámicas de respiración, el ‘pranayama’, les permite tomar conciencia. Con los niños, atraigo su atención a la respiración mediante recursos como las pompas de jabón o los matasuegras. Por supuesto, los ‘asanas’, las posturas, se van guiando en los adultos mientras que se las introduzco a los niños con la ayuda de dibujos de animales, que representan los movimientos, mediante cuentos o con canciones. También trabajamos las visualizaciones, les voy narrando situaciones que ellos visualizan. Es un ejemplo de mindfulness para trabajar de modo específico.

¿Disfrutas del trabajo con los niños?
Para mí trabajar con niños es un placer y un aprendizaje continuo. La verdad es que lo disfruto muchísimo. Algunas sesiones son de yoga en familia. Reunimos a los padres y madres con los hijos para que tengan la oportunidad de compartir tiempo y espacio y explorar su relación a través del yoga. La predisposición al juego es muy buena por parte de todos.

¿Qué aporta el yoga al día a día de los niños?
En mi opinión, los beneficios son la escucha a sí mismos y la creación de confianza a través del autoconocimiento. El yoga les permite conocer su cuerpo, saber qué pueden hacer y ese trabajo físico les ayuda a controlar las emociones. Cuerpo, emociones y pensamiento están interrelacionados.

¿Cuáles son los objetivos?
Primero que se sientan escuchados por mi parte, que sientan mi mirada durante el viaje que vamos a comenzar y, de esta manera, intento transmitirles qué es el yoga para mí. La práctica o el acercamiento a esta disciplina les da recursos para aplicar a su vida. Por ejemplo, me parece importante que conozcan la herramienta de la respiración, para saber controlarse en determinadas situaciones. Una de las niñas de mi grupo les hace yoga a sus amigos, es una prueba de que le gusta.

¿Qué aporta el yoga a una sociedad en la que se vive muy rápido?
Aparte de un control sobre la respiración para volver a la calma en una sociedad marcada por el estrés, el yoga aporta pensamiento positivo. Te permite darte cuenta de que si no estás bien tienes que hacer lo posible por volver a encontrarte a gusto y recuerda la idea de gratitud. Ese pensamiento positivo nos enseña que el yoga es una unión consciente con la esencia de uno mismo.

ENTORNO RURAL

Loreto Jornada acerca desde hace un tiempo la práctica del yoga a pequeños núcleos rurales, además de dar sesiones a niños en Estella. En concreto se traslada a Metauten y a Baríndano.

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