Los chabisques no tienen edad

Los chabisques  no tienen edad

Tres cuadrillas de Estella de distintas franjas de edad nos explican cómo viven y disfrutan las fiestas dentro de estos locales.

Con distintos horarios, todos se reúnen para comer, cenar o, simplemente, pasar un buen rato. Los chabisques son una parte fundamental de la esencia de las fiestas de Estella. Puntos de encuentro para las cuadrillas que invierten allí gran parte de su tiempo libre durante esta semana. Algunos ocupan locales durante todo el año, otros en fechas señaladas, como estas, y, dependiendo de la franja de edad, los grupos de amigos realizan diferentes actividades.

A lo largo de este reportaje recorreremos varios chabisques de distintas cuadrillas para averiguar cómo se viven las fiestas en estos locales. Los más jóvenes ven en estas bajeras o establecimientos espacios de ocio donde pasar el rato entre amigos y, los más veteranos de la ciudad recurren principalmente a ellos como el lugar donde disfrutar de la gastronomía local. Pero todos tienen algo en común: su chabisque es donde todo el mundo disfruta de los amigos y la familia.

El estellés o el visitante que recorra estos días el núcleo urbano de la ciudad, comprobará que la actividad de los jóvenes en las calles es mayor. Más intensa. Están preparando los chabisques. A penas quedan jornadas para que comiencen las fiestas de Estella y los grupos ultiman los preparativos para tener todo listo el próximo 4 de agosto, Viernes de Gigantes.

La Peña del Bate

veinteañeros

La Peña del Bate

“Lo único que hay que hacer es respetar a los vecinos”

Muy próximo a la plaza San Martín encontramos uno de los chabisques. Una cuadrilla de veinteañeros está asentada desde hace dos años en uno de los locales. En concreto, La Peña del Bate, como se hacen llamar. “No tiene ninguna explicación, nos denominamos así desde que éramos pequeños y así se ha quedado”, explica Jorge Martínez, uno de los componentes del grupo.

Ellos alquilan el chabisque durante todo el año. En los meses de invierno les sirve como refugio, un lugar donde invertir su tiempo de ocio con los amigos lejos del frío y de la mala meteorología. “También nos juntamos para cenar los fines de semana”. En total, son un grupo de unos quince amigos y, en fiestas, la actividad en el chabisque es más intensa.

La Peña del Bate lleva quince años instalándose en locales durante
las fiestas

El Viernes de Gigantes, como la práctica totalidad de las cuadrillas de la ciudad del Ega, estos amigos se reúnen en el chabisque para comer. Una tradición que en Estella pasa de generación en generación. “Además cenamos juntos todas las noches”, explica. El chabisque es para ellos el escenario donde pasar el tiempo que el programa deja libre de actividades oficiales o como alternativa al mismo. “Puedes venir cuando quieras, siempre hay alguien”, confirman desde el chabisque.

La Peña del Bate lleva quince años instalándose en locales durante las fiestas. “En éste en concreto llevamos dos, pero siempre hemos hecho chabisque. Lo único que hay que hacer es comportarse y respetar a los vecinos, nosotros no hemos tenido ninguna queja”, apunta.

Las Cucas

entre los 27 y 29 años

Las Cucas

“Aquí es donde celebramos fechas señaladas”

En unas calles próximas, cerca de Navarrería, conviven entre los vecinos varios chabisques. Entre ellos, la bajera de las Cucas. Se trata de una cuadrilla de una docena jóvenes de Estella que rondan entre los 27 y 29 años. Estas chicas también han optado por regentar el local durante los doce meses del año. “Aquí es donde celebramos fechas señaladas como los cumpleaños u otras festividades”, dicen.

En fiestas, el tiempo dentro del local es mayor. Cada Viernes de Gigantes sacan la mesa y las sillas a la calle y hacen de la vía el mejor restaurante al aire libre, en mitad del ambiente festivo. Y, lo que a lo largo del año son festividades puntuales, en fiestas es habitual. “Cenamos juntas todas las noches. Apartamos los sofás para que haya más espacio y disfrutamos entre amigas”, comentan.

Cada Viernes de Gigantes sacan la mesa y las sillas a la calle y hacen
de la vía el mejor restaurante al aire libre

Su primer chabisque lo alquilaron cuando tenían 14 años. “Era un local pequeño pero no servía para juntarnos y pasar las fiestas, porque solo lo utilizábamos esa semana”, recuerdan. Después se trasladaron a la bajera de los padres de una de ellas. “Allí íbamos de vez en cuando”, apuntan. De ahí pasaron a otro local cerca del que ahora frecuentan, en Navarrería, ahora convertido en un negocio de hostelería hasta que, hace tres años, dieron con este local.

Para ellas es complicado imaginar unas fiestas de Estella sin chabisque. “Antes incluso nos turnábamos para hacer cada día una cena entre dos de nosotras. Si no lo tuviésemos nos adaptaríamos aunque estamos acostumbradas a venir cada noche o a comer el Viernes de Gigantes, por ejemplo”, aseguran.

Local nº 1 de la Plaza de Santiago

entre los 67 y 74 años

Local nº 1 de la Plaza de Santiago

“Es muy bonito juntarnos aquí año tras año y disfrutar juntos de las fiestas”

El punto de encuentro gastronómico es común para todos los chabisques. También para las cuadrillas de veteranos de Estella. En la plaza Santiago hay un local mítico en la semana festiva que ocupan un grupo de nueve vecinos con edades comprendidas entre los 67 y 74 años. Son más que parte del ambiente de esta plaza durante la semana. Llevan más de 30 años juntándose en el local número 1.

Solo lo hacen durante las jornadas festivas y ahora les toca poner a punto la bajera para disfrutar allí de los suyos. Van acompañados de familiares, mujeres, hijos, nietos… Allí todo el mundo tiene cabida y es bien acogido. Respecto a la rutina que mantienen los chabisques de la gente más joven de Estella, la suya difiere en el horario. Ellos no esperan a la hora de comer para juntarse. Primero, está el almuerzo. Así lo explica Raúl Sanz, uno de los veteranos de la plaza Santiago.

Este grupo lleva más de 30 años juntándose en el local número 1 de la plaza de Santiago

“Por la mañana venimos aquí a ver el encierro, que pasa justo por la puerta y ya almorzamos. Nos volvemos a reunir por las noches para cenar aunque alguno viene aquí con la familia para comer”, explica. Sanz recuerda que hace años cocinaban allí y preparaban los menús pero ahora encargan comida para llevar o a través de una empresa de cátering. “Es mucho más cómodo y no tenemos que estar ni preparando ni recogiendo”, subraya.

Por este local son muchas las personas que han pasado. A lo largo de tantos años, los nombres de los usuarios han ido cambiando. “Unos se han sumado y otros, lamentablemente, nos han dejado”, señala. Pero es un espacio para el recuerdo y para el disfrute. “Es muy bonito juntarnos aquí año tras año y disfrutar juntos de las fiestas, acompañados de los nuestros”. X

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