La Comparsa restaura los gigantes de 1947 Andrés y María Puy

La Comparsa restaura los gigantes de 1947 Andrés y María Puy

Las figuras construídas en honor de los patronos han sido rehabilitadas a lo largo de los cuatro últimos años. Se podrán ver expuestas estas fiestas

Los gigantes María Puy y Andrés rinden homenaje a los patronos de Estella. Los hermanos de Valencia Laporta, miembros de la brigada municipal del ayuntamiento y afincados en la ciudad del Ega, los construyeron en 1947. Aquel año y dos más los estelleses vieron bailar las figuras en las calles, pero sus brazos en cruz dificultaban las coreografías en las zonas estrechas. Fue por ello que Andrés y María Puy quedaron relegados poco a poco al olvido hasta que hace un par de décadas fueron halladas en una de las naves del Ayuntamiento en mal estado de conservación. Más de medio siglo después de ser construidas, los dos gigantes volverán a mostrarse a los estelleses en fiestas,aunque sólo sea en una exposición.

Aunque no se van a poder bailar, porque les faltan los caballetes y los brazos, estarán expuestos en el escaparate de un comercio de Estella.

Durante los últimos cuatro años, poco a poco, al ritmo que la recaudación económica lo permitía, la comparsa de gigantes y cabezudos les ha devuelto a la vida. Gracias a varias ediciones del programa ‘Tú eliges. Tú decides’, de Caja Navarra (número 12.058), y a la venta de DVD´s, se ha conseguido reconstruir las cabezas de las figuras, de cartón piedra, que habían perdido parte de sus facciones. Este año, el pamplonés Aitor Calleja les daba la mano de pintura y los dejaba listos para la jornada de puertas abiertas que se celebraría el 30 de julio en la sede de la comparsa, en el silo. Además, durante la semana de fiestas, se podrán ver expuestos en el escaparate de Deportes Garín.


El presidente de la Comparsa, Blas Núñez, que disfrutará este año de sus últimas fiestas como miembro del colectivo, explicaba la historia de los dos gigantes, que se suman a los ocho gigantes, ocho cabezudos y tres caballitos chepe. “Hace unos veinte años los encontraban los gaiteros Salvador y Doñabeitia en una nave y los guardamos en el Hospital Viejo. Ahí han estado durante este tiempo, hasta que hemos podido restaurarlos”.  Para más adelante queda la construcción de unos caballetes y de unos brazos y la confección de vestidos para que puedan ser sacados a la calle. También está pendiente una nueva mano de pintura este mismo año para conseguir un color más natural en el rostro de Andrés. 


María Puy y Andrés son más pesados que los otros dos grupos de gigantes de la comparsa. Los antiguos, restaurados hace seis años y que salen a las calles el jueves de fiestas, datan de 1905 y pesan en torno a 60 kilos. Los nuevos, de 1988, son algo más ligeros, con 57 o 58 kilos. “Las cabezas de María Puy y de Andrés tuvimos que vaciarlas porque eran prácticamente macizas, estaban rellenas de cartón piedra y pesaban muchísimo”, añade Núñez.


Con boina roja
Curiosa es la vestimenta. Mientras que los gigantes conocidos tienen el porte y la imagen de reyes y reinas, con vestidos de terciopelo y puntillas, María Puy y Andrés eran mucho más cercanos al pueblo. Representaban a dos vecinos o dantzaris; Andrés vestido de blanco y rojo con la boina roja que se estilaba en décadas pasadas y María Puy con traje de dantzari.
El mantenimiento de las imágenes de la comparsa es una tarea constante. Todos los años se limpian y se renuevan pequeñas cosas para mantenerlos en condiciones. Se empezó con los cabezudos y se sigue con los gigantes. Mientras que el año pasado la reina mora estrenó traje y los caballitos chepes lucieron también renovados, estas fiestas le tocará estrenar vestimenta al rey blanco, Juan de Labrit. Veintiún miembros de la comparsa bailarán los gigantes por las calles de Estella y once voluntarios más correrán escondidos bajo los cabezudos delante de los niños.

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Blas Núñez cierra etapa en la comparsa

El presidente de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos durante los últimos seis años, miembro de la junta en la última década e integrante desde hace 18 años, Blas Núñez, vivirá estas fiestas como las últimas dentro del colectivo. Deja la junta y deja de bailar los gigantes, aunque asegura que, en caso de necesidad, podrán contar con él para sacar las figuras. A partir del próximo año disfrutará de las fiestas sin obligaciones, al igual que su compañero y tesorero Javier Fuentes, que también abandona el colectivo. “Hemos decidido retirarnos de bailar los gigantes. Creemos que hemos cumplido un ciclo y que hay que dar entrada a gente joven y con ganas de llevar a la comparsa a cotas más altas. Han sido dieciocho años en la comparsa que siempre recordaré con alegría”, explicó. Una asamblea general en octubre elegirá una nueva junta.

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