La cerveza fue protagonista cuatro días en Estella

La cerveza fue protagonista cuatro días en Estella

Por la carpa instalada en el paseo de la Inmaculada pasaron, desde el 30 de junio hasta al 3 de julio, unas 2.500 personas

La segunda feria de la cerveza contribuyó a la dinamización de la vida social del verano en Estella. Desde el jueves 30 de junio hasta el domingo 3 de julio, la carpa instalada en el aparcamiento del paseo de la Inmaculada fue punto de reunión de personas de todas las edades dispuestas a degustar alguno de los diecisiete tipos de cerveza de importación que se ofrecían. La bebida se pudo acompañar con varios platos para picar, como codillo, salchichas, chorizo a la sidra, calamares o patatas bravas. Los organizadores calculan que en torno a 2.500 personas pudieron pasar por la carpa entre los cuatro días.

La carpa, de 600 m2, albergaba largas mesas y sillas para seiscientas 

personas

Uno de los organizadores de la fiesta, Asier Crespo, comentaba, una vez finalizado el evento y recogida la carpa, que el resultado era satisfactorio y que el esfuerzo había merecido la pena. “La carpa tenía capacidad para 600 personas sentadas y estuvo llena todo el tiempo. El espacio este año era mayor, es lo que queríamos, crecer un poco, y estamos contentos por la respuesta de la gente”, decía. 

Marcas extranjeras

Aunque todavía era pronto para hacer números sobre el balance de la cita, Crespo adelantó que se vendieron en torno a 2.500 jarras de cerveza. “Es un indicativo del número de gente que pasó por la carpa durante los cuatro días. Si además calculamos un consumo medio de un litro de cerveza por persona, son 2.500 litros de cerveza los que se consumieron”. Las opciones eran variadas. Había cerveza alemana, belga, danesa, checa, irlandesa y también navarra, Naparbier. 

La feria se abría al público el jueves y el viernes a las seis de la tarde y permanecía abierta hasta la una de la noche. El sábado y el domingo el horario era continuo, desde la una de la tarde hasta la una. Los puntos álgidos de la feria fueron sobre todo el viernes y el sábado por la noche. “El domingo, quizá por ser el último día, fue más flojo, pero el resto del tiempo la carpa estuvo llena de seguido”, añadía Crespo. 

El buen ambiente, con gente de todas las edades, imperó en la feria. A ello contribuyó la música en vivo de dos grupos de música de la zona. El jueves por la noche era el turno de ‘Tilín-Tolón’, de Muniáin, y el sábado actuó un grupo de jóvenes de Estella que se unieron para tocar juntos y versionar canciones conocidas. 

El beneficio que pudiera sacar la organización con la feria revertirá en la fiesta del próximo año. “Nuestra intención es comprar una carpa para tenerla en propiedad pero si el dinero no es suficiente servirá para cubrir gastos el próximo año. Lo que está claro es que la feria continúa e incluso intentaremos mejorarla”, añadía Crespo. 

El próximo año, con más tiempo, pondrán en funcionamiento un autobús que recorra la merindad para traer gente hasta Estella durante los días de la feria.

 

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280 voluntarios

La fiesta de la cerveza no hubiera sido posible sin la colaboración de 280 personas voluntarias. Por turnos, ayudaron en la instalación de la carpa, en la colocación de las sillas los cuatro días de feria, en la limpieza después de cada cierre, en la venta de ?tickets y jarras y, por supuesto, en la barra y en la cocina, preparando los platos que se sirvieron para acompañar la cerveza. 

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