La biblioteca Miguel de Eguía cumple una década

La biblioteca Miguel de Eguía cumple una década

La primera planta del Ayuntamiento acogía en 1967 la primera sala de estudio de Estella, antes de su traslado al palacio de los Reyes de Navarra y a los bajos del consistorio después

La biblioteca de Estella empezó a funcionar en 1967 en el primer piso del ayuntamiento de la ciudad. Por obras en el edificio consistorial, el servicio se ofreció desde 1987 hasta 1989 en una sala del palacio de los Reyes de Navarra, antes de regresar de nuevo al consistorio, en este caso a los bajos del edificio y con el nombre José María Lacarra. El traslado definitivo, a la calle Ruiz de Alda, llegaba hace diez años. La actual biblioteca se inauguraba en el rehabilitado palacio de Eguía el 2 de octubre del nuevo milenio, marcada por la irrupción de las nuevas tecnologías.

El traslado definitivo fue costoso. En primer lugar, la rehabilitación del Palacio de Eguía en la calle Espoz y Mina, que comenzaba en 1990 con los trabajos de la Escuela Taller, se demoraba en el tiempo. Defectos en el edificio hicieron que la Institución Príncipe de Viana negara el permiso de apertura. Durante una temporada, la biblioteca se abrió sin préstamo, sólo como sala de estudio, pero volvió a cerrarse poco después para arreglar los desperfectos, entre ellos el lijado de los suelos y una solución para el hueco de la escalera. El malestar general llevó incluso a formar la plataforma popular ‘José María Lacarra’,  que pedía la apertura.

Testigos de aquella época fueron las bibliotecarias más veteranas, Laura Irulegui Casi y Karmele Barrena Irigoyen, que comenzaron su trayectoria profesional en 1995 y 1998, respectivamente, y que hoy continúan su trabajo en Estella junto con otros dos profesionales. “De 1998 a 2000, el proceso de parir la biblioteca fue duro. En la lucha entre las instituciones, Gobierno de Navarra por un lado y ayuntamiento por otro, nosotras estábamos en medio. Pero por estar al pie del cañón contribuimos a que se hicieran bien las cosas”, apunta Karmele Barrena. “Parecía como si fuéramos nosotras las que no quisiéramos abrir. La gente te paraba y te preguntaba. Como dice Karmele, el parto fue duro”, añade Laura Irulegui.

Informatización de fichas
No sólo la problemática adecuación del continente, es decir la demora de la apertura del nuevo edificio, sino también la ordenación del contenido fue un proceso largo y minucioso para el personal de la biblioteca en aquellos años. “En 1996 ya se comenzó a preparar el traslado. Nos encargamos de hacer una purga de libros, la primera desde los años sesenta y se apartaron en torno a 7.000. También tuvimos que trasladar el archivo antes de su informatización. Es decir, metimos cada ficha de cartulina en su libro correspondiente para llevarlo todo a la nueva biblioteca”, explica Laura Irulegui.

Los volúmenes y el resto del material fueron ordenados por autores y temas para colocarlo en las nuevas estanterías. Parte de la informatización del fichero se hizo en las antiguas instalaciones y se terminó en el palacio de Eguía al año de la apertura. “El archivo que teníamos en la biblioteca del ayuntamiento estaba numerado correlativamente, con lo cual hubo que establecer un nuevo orden, por autores y temas, para traerlo todo aquí”, añade Karmele Barrena.
El antes y el después es evidente. La biblioteca actual ofrece un servicio completo no solo como lugar de estudio, preeminente en el pasado, sino como espacio para el disfrute de la lectura. El edificio acoge en la planta baja el mostrador de préstamos e información, la sala de lectura con 24 puestos, ordenadores conectados a Internet, audiovisuales y fotocopias. En la primera planta está la sala de estudio con 74 puestos de lectura y 12.000 libros distribuidos en las estanterías al alcance del usuario y clasificados por áreas. También en el primer nivel se sitúa la sala del libro antiguo. Entre los 1.000 volúmenes se encuentra un libro del siglo XVII y otros curiosos como las obras completas en inglés de Byron, de 1856.

La segunda planta se distribuye en sala infantil y juvenil, sala de trabajo en grupo y sala de audiovisuales. El edificio cuenta, asimismo, con archivo en la primera planta y con un sótano que se destina a la celebración de actividades. La proximidad del edificio con el río hizo inevitables dos inundaciones producidas en el espacio de quince días en el año 2003.

Valor artístico
El patio interior del edificio, que actualmente acoge la sala de lectura; las vistas al palacio del gobernador, a Santo Domingo y la iglesia de San Pedro desde los ventanales; la arquitectura del edificio y el blasón de los Eguía en la fachada principal contribuyen al espíritu de acogimiento y bienestar de la biblioteca. El conjunto llama también la atención de los visitantes. “Por aquí pasan muchos peregrinos y muchos visitantes entran solo para ver el edificio. En una ocasión, una persona de Centroamérica nos dijo que esta era la biblioteca más bonita que había visto”, afirma Karmele Barrena.

El nuevo edificio que abría las puertas en 2000 estaba ligado a una nueva era: la tecnológica. El personal del edificio tuvo que ponerse al día con los tiempos actuales, gracias a la instalación de ordenadores conectados a Internet y la informatización del sistema. “Ahora en la biblioteca hacemos nuestra propia página web y tenemos un blog. Esto hace quince años era totalmente impensable. Si me hubieran dicho entonces que íbamos a tener wifi, que se iba a poder consultar el catálogo de la biblioteca del Congreso desde aquí, que íbamos a prestar DVD´s, me hubiera parecido ciencia ficción”, asegura Laura Irulegui.
Las dos bibliotecarias desarrollan el trabajo en Estella junto con dos compañeros, Maxi Suberviola Verano y Diana Ibáñez Otazu. Al equipo técnico se suma desde la apertura de las instalaciones actuales el conserje Félix Crespo Lúquin, contratado por el Ayuntamiento de la ciudad. Estos cinco nombres acompañan a otros muchos. En torno a treinta personas desde 1967 han trabajado en Estella al servicio de los usuarios. Todos ellos forman parte de la historia de la biblioteca.


Horarios y necesidades

La biblioteca de Estella José María Lacarra abre sus puertas en invierno, desde mediados de septiembre hasta mediados de junio, de 9.00 a 21.00 horas, ininterrumpidamente. En verano, desde mediados de junio hasta mediados de septiembre, el horario se reduce a jornada de mañana, de 8.30 a 14.30 horas.
Explican los bibliotecarios que las demandas de los usuarios son continuas en referencia al aumento de horarios. En concreto, se solicita la apertura de los sábados, para estudiantes que estudian entre semana fuera de la ciudad, y las tardes durante los meses de verano para preparar los exámenes.


La labor de la Escuela Taller

Fue en la legislatura de Rosa López (1987-1991) cuando el Ayuntamiento compró el Palacio de Eguía de la calle Ruiz de Alda. En 1990 se iniciaban las primeras intervenciones en el inmueble, gracias a 160 alumnos de la Escuela Taller, distribuidos en tres promociones. El edificio que en principio se iba a destinar a gaztetxe, finalmente se dedicaría a biblioteca. Esta decisión se tomaba en 1995. En mano de obra, con dinero del INEM, se gastaron 400 millones de pesetas. Por su parte, el Ayuntamiento aportó en torno a 60 millones en concepto de material de construcción.
 
El edificio tiene 872 metros cuadrados, de los que 727 sin útiles y están repartidos en tres alturas más sótano.

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Datos

7.153 socios. Personas de todas las edades, incluidos bebés, tienen su carné de socio para el préstamo de libros.

37.000 préstamos en 2009. Con fecha del 1 de diciembre de 2010, los préstamos realizados eran 32.000

40.000 libros. La biblioteca de Estella contaba con 24.000 libros en el año 2001, cuando se trasladó al edificio actual. Hoy los fondos casi se han duplicado. La biblioteca de Estella dispone de 40.000 ejemplares.

2.000 libros nuevos se adquieren cada año. La biblioteca adquiere libros en función del presupuesto que disponga para ello y en base a las novedades que existan en el mercado y a las sugerencias de los usuarios.

10.909 euros. Este es el presupuesto que tiene la biblioteca de Estella para compra de libros en 2010. Ha disminuido un 17% con respecto a 2009, cuando la partida presupuestaria ascendía a 13.220 euros. Este dinero procede del Ayuntamiento de Estella y del Gobierno de Navarra.

5.000 libros en el archivo. El archivo de la biblioteca lo componen 5.000 ejemplares. El resto del material, 35.000 libros, se encuentra distribuido en las diferentes salas al alcance de los usuarios.

1.000 libros antiguos. Los libros antiguos hay que solicitarlos al personal de la biblioteca.

200 puestos de lectura. Son doscientos los asientos para la lectura y el estudio, distribuidos en los diferentes espacios.

30 profesionales. En torno a 30 bibliotecarios y bibliotecarias han pasado por los diferentes emplazamientos desde 1967 hasta la actualidad. Hoy trabajan cuatro técnicos más el conserje.

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