La antigua guardería Lizarra recuperará un uso educativo

La antigua guardería  Lizarra recuperará un uso educativo

Txusma Azcona Mendizabal e Itsaso San Martín Casanellas ponen en marcha un ‘centro para la infancia’ basado en el método pedagógico Pikler Loczy

El edificio de la guardería Lizarra, cerrado y sin uso desde el año 2013, volverá a llenarse de vida con el juego de los más pequeños. El que ha sido director de la Escuela Infantil Arieta hasta este mismo curso, Txusma Azcona Mendizabal, y la estellesa Itsaso San Martín Casanellas, licenciada en Psicología y grado en Magisterio, trabajan conjuntamente en una iniciativa dirigida a las familias con el objetivo de completar la formación reglada tomando como base el método pedagógico Pikler Loczy.

Con esta filosofía, exportada a muchos otros países, parte el trabajo de Azcona y San Martín en la creación de un centro para la infancia, dedicado al juego libre y a la crianza. “La filosofía Pikler Loczy da mucha importancia a los cuidados y al establecimiento de una relación de apego del hijo con el educador, quien respeta sus ritmos. Vivimos tan deprisa que no nos paramos en los cuidados ni en las necesidades del niño”, apunta Itsaso San Martín. “Queremos brindar un servicio que no se oferta y que cada vez más familias pueden demandar”, añade Txusma Azcona.

Tres son las líneas de trabajo que se pondrán en marcha en el centro para la infancia en la antigua guardería de Lizarra a partir del mes de septiembre. En primer lugar, se ofrecerán espacios familiares para sesiones semanales, en las que a partir del juego se asesorará sobre dudas acerca de la crianza. “A veces recibimos tanta información que no actuamos por nosotros mismos. Queremos ayudar a los padres a recuperar la propia capacidad y la auto confianza para educar a sus hijos”, añade San Martín.

La segunda y la tercera línea de actividad se basan en los espacios de juego, con presencia de los padres y sin ella, por las mañanas y por las tardes. Recursos de juego, siempre material no estructurado, y la relación con el entorno natural, que facilita el exterior del propio edificio, son el valor añadido. “Pensamos en las familias que no llevan a los niños a la guardería pero quieren que se relacionen con otros niños y niñas y en los padres y madres que necesitan un espacio donde estar mientras los niños juegan”, cuenta Txusma Azcona.

Además de las tres líneas fundamentales de trabajo, la iniciativa nace como un lugar abierto a todo el periodo de la infancia, en el que poder ofrecer orientación, cursos sobre embarazo, lactancia, crianza, servicio psicológico para el que lo requiera y todas las inquietudes que demanden las familias.
El contenido educativo del proyecto es viable gracias al continente, el edificio, que los promotores consideran muy adecuado por su ubicación natural. La antigua guardería Lizarra, propiedad del Gobierno de Navarra, ha sido parcialmente cedida al proyecto constituido como Asociación sin Ánimo de Lucro.

Rehabilitación del edificio

En concreto, el Gobierno de Navarra ha cedido por un periodo de quince años una de las alas laterales del edificio, destinadas a aulas, así como el espacio común central. Las necesidades de rehabilitación son imperiosas después de los más de tres años de abandono que ha sufrido la dotación.

Con el apoyo de una subvención gestionada a través de la Asociación Teder, pendiente de resolver, se desarrollará un proyecto de rehabilitación que comprende la redistribución de algunos espacios, la modificación de la entrada principal para facilitar el acceso desde el jardín, la eliminación de filtraciones de agua y la reposición de cristales, incluidas las luceras. Trabajo intenso a la espera del inicio de la actividad en el mes de septiembre.

Movimiento libre pero con límites

El movimiento y el juego libre, que ofrecen autonomía al niño en su desarrollo, caracterizan la filosofía Pikler. Más que el hito de que, por ejemplo, el niño consiga andar, importan los pasos previos dados siempre al ritmo que el niño necesite.

Pero es una libertad siempre con límites, explican los educadores. “No se trata de que el niño haga lo que le dé la gana, sino que los adultos responsables se hagan cargo de sus necesidades vitales y le ofrezcan límites protectores. Se trata de que un niño juegue libremente en espacios delimitados que le generen seguridad”, apunta Azcona.

El contacto con la naturaleza como medio de experimentación también es importante y para eso el nuevo centro hará uso de su entorno natural.

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