Estella recreó la batalla de Las Améscoas

Estella recreó la batalla de Las Améscoas

Durante el sábado 15 y el domingo 16 de septiembre, soldados carlistas y liberales tomaron el paseo de Los Llanos y el centro de la ciudad

El 20 de abril de 1835, el general en jefe del ejército liberal, Jerónimo Valdés, llegaba al pueblo de Contrasta (Álava) con cerca de 20.000 hombres. Su intención era desalojar a los carlistas de las Améscoas, guarida de Zumalacárregui, quien conseguía reunir a unos 5.000 hombres. El ejército liberal comenzó su avance, pero fue bloqueado en San Martín. El 22, los liberales trataban de abrirse camino por el puerto de Artaza, donde se produjeron sangrientos combates. Finalmente Valdés llegaba con sus hombres a Estella, totalmente derrotados.

La batalla de Las Améscoas, una de las más violentas de la primera guerra carlista, se revivió los días 15 y 16 de septiembre en Estella, con la participación de 120 soldados de los dos bandos que recrearon la batalla. No faltaron el sonido de los cañones ni el olor de la pólvora. Entre los participantes, en torno a treinta personas eran voluntarios de Tierra Estella.

El grueso del programa se celebraba el sábado, que comenzaba con un desfile por el barrio histórico de la ciudad hasta la plaza de los Fueros, donde hubo salvas de artillería y mosquetería. También actúo la banda Anaka. Tras una comida, los participantes se concentraron el campamento instalado en el paseo de Los Llanos y comenzó la batalla, con la retirada de los liberales hacia Estella.

El público siguió de cerca los movimientos de los hombres, que caían heridos sobre la hierba. A su término, un concierto de la Banda de Pífanos y Tambores tomaba el relevo en los jardines del Espacio de ocio Los Llanos.

Huida de los liberales

El domingo 16, continuaban los enfrentamientos a pie de calle. Los carlistas se concentraban en el Santo Sepulcro y los liberales hacían lo propio en el puente Picudo. La batalla tuvo lugar en el puente y terminó con la huida de los liberales hacia el centro de la ciudad.

Otros momentos atraerían el interés del público por la recreación, como la entrega de un estandarte por parte de la princesa de Beira a las fuerzas carlistas. A las dos de la tarde, la plaza de los Fueros acogió la huida de los liberales, el que fue el acto final, con la interpretación del Oriamendi y del himno de Riego, a cargo de la Banda Anaka.

La programación, con un presupuesto que rondó los 12.000 euros, contó también con otras actividades: conferencias, música, y una visita guiada didáctica al campamento de Los Llanos, donde los participantes en la teatralización se alojaron durante el fin de semana.

La actividad, con carácter bienal, estaba financiada por el Ayuntamiento de Estella y el Museo del Carlismo, que aportaron 7.000 y 5.000 euros, respectivamente. La iniciativa la dirige el director de cine y experto en Carlismo José María Tuduri.

PARTICIPACIÓN VARIADA

La recreación fue posible gracias a la participación de numerosos grupos de diferentes procedencias. Era el caso del grupo Andia, de Tolosa; de los artilleros de Aragón, de las asociaciones de recreación histórica de Asturias, Voluntarios de Madrid, Amigos del Museo Militar de Burgos, asociación ‘Batalla de Vitoria 1813’, Urgull Histórico, de San Sebastián, Blas de Lezo, la Banda de Pífanos y Tambores de la Cofradía Anaka, de Irún, caballistas de Alto de Muru, Guardias Reales Españoles, de Madrid, Kaionetan Eldartea, de San Sebastián, Manuel Larramendi, de Andoain, y voluntarios de Aragón. Cerca de 30 voluntarios eran de Tierra Estella.

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