Espíritu navideño en el albergue parroquial

Espíritu navideño en el albergue parroquial

El hospital de peregrinos de San Miguel abre sus puertas todos los días del año. Las cenas del 24 y el 31 de diciembre se celebran, como en familia, de manera especial

El albergue parroquial del barrio San Miguel abre sus puertas a los peregrinos todos los días del año. También en Navidad, para ofrecer a los caminantes que se dirigen a Santiago algo de calor y familiaridad. Calor porque brinda refugio durante los días más fríos de año y familiaridad porque, lejos de casa, en el albergue se intenta celebrar modestamente la Nochebuena, el 24 de diciembre, y la Nochevieja, el 31. Como una familia internacional.

En la Nochebuena de 2009, doce personas pernoctaron en el albergue parroquial de Estella, y hasta quince sumaron los peregrinos que celebraron el fin de año, el 31 de diciembre. Esta Navidad, las previsiones apuntan a un número menor porque quienes ahora están en el Camino no llegan a Santiago antes de que finalice el Año Santo.

A ello se refiere el hospitalero voluntario Gregorio. “El 1 de enero ya no es Xacobeo, así que la gente no tiene ya ese aliciente. No obstante, el volumen de peregrinos durante el año siempre es alto, aunque no coincida con el Año Santo, y en diciembre el goteo es constante. El día 8 había ocho personas y siempre hay alguien, cuatro, tres, dos peregrinos. Hoy, por ejemplo son tres”, decía el viernes día 10.
 
La celebración de la Navidad se percibe en la decoración del albergue, un belén y algo de espumillón, que a mediados de mes estaba pendiente de colocar. En cuanto a las cenas, que es cuando los peregrinos comparten mesa porque el albergue no abre al mediodía, el menú es más especial que otros días. “Se pone un poco de sopa, pescado, polvorones y turrón para los postres y algo de champán, pero algo sencillo”, explica el párroco de la Iglesia de San Miguel, David Galarza.
En opinión de Galarza, la gente que decide hacer el Camino en Navidad busca especialmente el valor espiritual. “Son peregrinos de verdad, porque deciden hacer el Camino en invierno, cuando las condiciones son más duras. También le dan todo el valor al tema espiritual huyendo del consumo de estas fechas. El peregrino que decide emprender la Ruta ahora es porque busca algo distinto”, expresa. Los peregrinos que llegan al albergue de San Miguel son invitados a asistir a la misa diaria en la parroquia.

Como en casa
El ambiente familiar que se crea en los albergues durante la Navidad representa el elemento más destacable para el hospitalero Gregorio, de Hosvol (Hospitaleros Voluntarios). “Estuve hace unos años en el albergue de Grañón en La Rioja y nos juntamos dieciséis personas. La gente se une en estas circunstancias y se crea un ambiente muy internacional. De lo que se trata es que el peregrino se encuentre como en casa. Si en casa se hace algo de fiesta, pues en el alberque se hace un poco de fiesta también, con algún dulce. Tampoco es una juerga, porque a las diez cada día los peregrinos se van a descansar”.
 
El viernes 10 de diciembre se encontraban en el albergue parroquial tres peregrinos. Daniel Alejandro Capdevilla, argentino de 27 años; Leonine Nople, australiana de 20, y el italiano de 32 años Sirio Rampinini. Saint Jean de Pied de Port unía en las siguientes etapas a los dos chicos. La chica se incorporaba al grupo en Roncesvalles. “Desde entonces seguimos juntos”, explica Capdevilla, quien se dirige hasta León para pasar la Navidad en el albergue de un amigo que conoció durante el Camino el año anterior.

Para Leonine Nople, diciembre es un mes duro para llegar hasta Finisterre, pero no tenía otro momento en el año. “Aprovecho las vacaciones que tengo ahora, porque en verano estaba trabajando. Hace años que deseo hacer el Camino”.

La experiencia está siendo dura para todos, pero más aún para el joven italiano Sirio Rampinini, que ha cruzado Francia a pie. “Fue muy duro sobre todo en Francia, desde Arlés, porque había muchísima nieve. Después, en Toulousse, me encontré todos los albergues cerrados”, Juntos, afrontarían la mañana siguiente, la próxima etapa del camino.

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5.500 peregrinos en tres años

El albergue parroquial abrió sus puertas al público hace tres años, en concreto en abril de 2008. Desde entonces, más de 5.500 peregrinos han pernoctado en el local que ofrece treinta camas y que completa la oferta del albergue municipal y del albergue privado de Anfas. El albergue de San Miguel funciona día a día gracias a la colaboración desinteresada de hospitaleros voluntarios y a los donativos que recibe.

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