El frío no frenó el color y la alegría del Carnaval

El frío no frenó el color y la alegría del Carnaval

El día grande, el sábado 13, la ikastola celebró su kelejira rural. Por la tarde, cuadrillas y familias disfrazadas cambiaron la estética de la céntrica plaza de los Fueros

El frío no fue impedimento para disfrutar del Carnaval. La música, la alegría y el colorido de los disfraces se hicieron notar desde las doce del mediodía del sábado 13, cuando partía de la ikastola Lizarra la kalejira del Carnaval Rural. Las calles de Estella se vistieron con la presencia de palokis, txatxos y diversos personajes del carnaval etnográfico de Navarra, para dar paso a una tarde con una variedad de personajes todavía más amplia. La fantasía invadía a niños y mayores en una tarde gélida, con temperaturas bajo cero, cuando disfraces de diferente naturaleza se concentraban en la plaza de los Fueros.

Con rigurosa puntualidad, el sonar de los cencerros de los joaldunak, representados por los alumnos de la ESO de la ikastola, anunciaba el inicio de una kalejira marcada por las bajas temperaturas, pero con una gran participación. Con camisas y gorros multicolores, les seguían los más pequeños del centro escolar, que desfilaron risueños moviendo sus escobas. En tercer lugar, el protagonista de la kalejira: la comitiva del ladrón Aldabika con carboneros, guardias forestales, labradores, brujas, jueces y el cura del lugar que al finalizar el recorrido interpretaron la captura del ladrón de Urbasa en el parque de Los Llanos. En último lugar, antes de dar paso a la comparsa del carnaval etnográfico de Navarra, desfilaban los palokis con sus chaquetas de largas mangas y los sacos cubriendo el cuerpo, adquiriendo un tamaño desproporcionado.

El recorrido no presentó variación  respecto a otros años, si bien el frío obligó a los participantes a hacerlo con algo más de rapidez. A pesar de ello, cerca de 800 personas se involucraron en una kalejira que animó el centro de la ciudad, desde la ikastola por la Coronación hasta la Baja Navarra, continuando por la calle Mayor, plaza de Santiago y plaza de los Fueros, calles Estrella y Navarrería y regresando de nuevo por la calle Mayor, la Baja Navarra y la Coronación hasta la ikastola y el parque de Los Llanos.

Rindiendo homenaje al carnaval etnográfico de Navarra, las calles acogieron a Mielotxin, Ziripot, Zaldikos y Txatxos de Lanz; a los Momoxorros de Unanua y Alsasua; los Mairus y Zakuzaharras de Lesaka; a los Larrukin de Olite y al oso de Arizkun. Como punto y final, las diferentes comparsas se reunieron en Los Llanos para escenificar la captura de Aldabika; una actuación que dio paso, horas mas tarde, al carnaval variopinto en la plaza de los Fueros.

Un amplio abanico
La llegada a la plaza de los Fueros de piratas y corsarios, indios y vaqueros, princesas y monstruos de diferente tipología, dulces caramelos y animalitos diversos fue progresiva a partir de las cinco de la tarde. Niños, pero también mayores que quisieron disfrutar la fiesta en familia, ocultaron su identidad por un día. Uno de los primeros grupos en llegar fue el de los futboleros y futbolistas Mikel Álvarez de Eulate Cobos, Marcos Napal Portillo, Ioritz Vicuña Arzoz, Iñaki Sendón Ajona y Mikel Gorricho Segura, quienes de blanco y negro, iban vestidos de balones de fútbol reglamentarios.
Alumnos de sexto curso de la ikastola Lizarra, juegan a fútbol en el colegio y son, la mayoría, seguidores del Osasuna. “Lo de disfrazarnos de balones ha sido casual, vimos el disfraz en un catálogo y nos gustó mucho. Otro año hemos ido de jugadores de rugby, de policías, de presos… De muchas cosas”, explicaba Marcos Napal.

No muy lejos, a escasos metros en la plaza, se encontraba un grupo de punkis, enfundados en cuero y licra negra, cresta roja incluida. Uno de sus integrantes era Gabriel Cano Echávarri, alumno del colegio de Santa Ana. Aseguraba que Carnaval era una fiesta que le gustaba mucho a su cuadrilla, a pesar del frío de esa tarde. “Estamos muy a gusto por aquí, además, vamos bien abrigados. Yo llevo cinco camisetas debajo de la cazadora”, decía.

Cada integrante de la cuadrilla de punkis se había disfrazado en su casa y a las cinco habían quedado en la plaza para recorrer las calles haciendo uso de los spray de espuma. “Hoy es un buen día porque nos quedamos en la calle hasta las diez o las once de la noche”, añadía Gabriel Cano.

Más o menos abrigados
Guapas, bien guapas, iban seis niñas representando a mises de cada uno de los continentes. Miss África era Ana Lumbreras Martínez; Miss América, Estíbaliz Garagarza Martínez; de Miss Oceanía se vistió Anne Salvat Izaguirre; de Miss Asia, Eguiarte Antúnez Adrián, y Miss Antártida estaba representada por Andrea López Beperet. Una de las niñas de 11 años, alumna de la ikastola Lizarra, apuntó que la idea la tomó de una fiesta de disfraces que se celebró en el pueblo de su madre, en Zumárraga.

Para combatir el frío, las amigas se atrevieron con dos pares de medias y elegantes toquillas, aunque no parecía ser suficiente. “Pero sacaremos el frío en cuanto tengamos que correr por el tema de los sprays”, decía otra de las niñas. El arte de caminar con tacones lo llevaban mejor que el frío, después de practicar en casa. 

Más confortable parecía el disfraz de una cuadrilla de chicas, alumnas de primero de la ESO del colegio de El Puy, quienes adoptaron el rojo intenso para su disfraz de caramelos Emanems. Las telas y el relleno de espuma les permitieron combatir con más comodidad las bajas temperaturas. El grupo lo integraban, entre otras chicas, Nerea Urra Urroz, Elena Saez Urra, Adriana Olcoz Zudaire, Iranzu Gómez de Segura Balerdi, Celia Roa Pagola, Ángela Muñoz Martínez de Ibarreta y Ana Montoya Ott. “Hoy es un buen día porque hay mucho ambiente, salimos hasta la una o las dos de la madrugada y nos dejan pintarnos”, decía esta última.

Conforme avanzaba la tarde, se sumaban a la fiesta las cuadrillas con los disfraces más originales, como una barca de vikingos, o un grupo de ‘heavys’ en despedida de soltero. Una chocolatada y juegos infantiles entretuvieron a niños y mayores, aunque el taller de globoflexia hubo de suspenderse debido al frío que congelaba los globos.

Rural y Lardero
El Carnaval adoptó otras formas durante la semana anterior. Los personajes del Carnaval rural recorrieron las calles de la ciudad el sábado día 6, jornada en la que también se paseó y se quemó en la hoguera al ladrón Aldabika. En localidades de Améscoa, como Eulate y Baríndano, celebraron el jueves de Lardero, el día 11, siguiendo la tradición y sin que la nieve fuese un problema.
Durante la mañana, los niños en edad escolar, acompañados también por algunos adultos, hicieron una ronda cantando casa por casa y solicitando alimentos y dinero. Los niños de Baríndano organizaron una comida en la ludoteca con los alimentos y el dinero lo reservaron para una excursión. En Eulate los niños celebraron una comida y también una merienda. Por la tarde, se disfrazaron de ‘katxis’.

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