El día del Carnaval

El día del Carnaval

La fantasía y la imaginación pusieron la nota de color en la capital de merindad la jornada del sábado 21 de febrero

El Carnaval vistió de fiesta y color la jornada del sábado 21 de febrero. Las calles de Estella recibieron la serpentina multicolor que trazó la kalejira de la ikastola Lizarra por la mañana. Por la tarde, la plaza de los Fueros se convertía en el epicentro de la transformación durante la concentración de disfraces en la que participaron cuadrillas de niños y familias. La noche estaba reservada para los mayores en los bares de la localidad.

  • La kalejira rural de la ikastola Lizarra recorrió las calles céntricas de Estella
  • Cuadrillas y familias no perdieron la oportunidad de mostrar una nueva imagen

El tiempo acompañó el sábado por la mañana, en solidaridad con los alumnos de la ikastola que participaron en la kalejira etnográfica representando los personajes del carnaval de los distintos pueblos de Navarra. Allí estaban, por orden en el pasacalles, los palokis de Estella, los txatxos Ziripot de Lantz, los momoxorroak de Unanua, los Mairus y Zakuzaharrak de Lesaka, los momotxorros y las brujas de Alsasua, los Larrukin de Olite, el Oso de Arizkun y los Zirikitzailes, también de Estella. El grupo de cencerros de la ikastola abría y cerraba la comitiva mientras que los txistularis y los acordeones ponían la música. 

El itinerario fue el habitual y para llevar el Carnaval por el centro de la ciudad. A las doce del mediodía la comitiva partía de la ikastola y se dirigía por la plaza de la Coronación hacia la plaza de Santiago por las calles San Andrés y Baja Navarra. De aquí, por Calderería, entró en la plaza de los Fueros, siguió por la Estrella, Navarrería y Calle Mayor para terminar de manera circular por San Andrés. El acto carnavelesco finalizaba con la quema en la hoguera del ladrón Aldabika tras su juicio.

Disfraces
Por la tarde la plaza de los Fueros se convirtió en escaparate para las creaciones de los más pequeños y también de familias. Desfilaron cuadrillas de ángeles, de enfermeras, presos, piratas, cocineros, abejas, gángsters, chinas, payasos, y también había marineros, lagartos y hasta aviadores. La fiesta del disfraz vino bien a una cuadrilla en despedida de solteros, con la participación de un burro en el atrezo.

Las amigas Isabel Pérez de San Román, Maialen Urra Unanua, Naiara Azanza Astarriaga y Amaya Moreno Torrano, de 11 y 12 años, se enfundaron en kimonos para representar a una cuadrilla de chinas. Las flores y los palillos eran elementos obligados en el atuendo. “Otros años íbamos cada una de una cosa distinta pero en esta ocasión hemos decidido ir iguales, además ya teníamos los trajes”, explicaba Maialen Urra. Su tarde de Carnaval iba a consistir en dar un paseo, ver el resto de disfraces, coger ideas para otros años y “correr detrás de la espuma”, una tradición en la jornada del disfraz.

Como auténticas princesas lucían las amigas Puy Albizu Valencia, Ainhoa Mauléón Jiménez y Naiara Osés Tres, de seis y siete años. Para la ocasión se habían maquillado con la ayuda de las madres. Además, a pesar de su corta edad, repetían temática ya que no era la primera vez que se vestían con tules, corpiños y se pintaban para estar mucho más guapas.

Los bichos y animales también tuvieron su lugar en la plaza de los Fueros, representados por una gran cuadrilla de abejorros. En ella, veinticinco personas entre los que se encontraban padres, madres y niños, lucieron el colorido de las abejas gracias a su disfraz. Itziar Ferrer, una de las integrantes de este grupo aseguró que la diversión está en disfrazarse en cuadrilla y junto con los niños pequeños. ‘Cuando fuimos a buscar el disfraz queríamos uno que estuviera disponible en talla adulto y niño. Este de abejorro fue el que más gracias nos hizo’, aseguró. •

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Homenaje a Antonio Jordana

Durante la tarde del carnaval variopinto hubo también tiempo para el recuerdo. Se homenajeó a Antonio Jordana, el estellés que más disfrutó durante su vida de la fiesta de carnaval y que más sorprendió e hizo reír a todos los que le vieron durante años en este día. Para ello, el quiosco de la plaza de los Fueros sirvió de escenario para la proyección de un vídeo que repasó, en aproximadamente diez minutos, la relación de Antonio Jordana con los carnavales, sus diferentes disfraces y dos de las cosas que más amaba: el Club Deportivo Izarra y las fiestas de Estella.

Tras el vídeo, los cuatro hijos del estellés, Beatriz, Mª Puy, Cristina y Ángel, recogieron de manos de Pedro Echávarri y María Fernanda Ruiz un ramo de flores y una placa conmemorativa. Además, aprovecharon la ocasión para hacer entrega a la familia de la partitura del ‘Agur Jaunak’, con arreglos específicos para él realizados por Iñaki Ramos, que se interpretó en su honor en la puerta de su tienda el Viernes de Gigantes de las fiestas de Estella 2008.

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