Desde el otro lado de la barra

Desde el otro lado de la barra

Tres camareros de Estella cuentan cómo viven las fiestas mientras están trabajando

Para que unos se diviertan, otros tienen que trabajar. Es el caso del sector de la hostelería, motor de las fiestas en la ciudad. Los bares y los restaurantes funcionan a pleno rendimiento durante la semana más fuerte del año. Desde el otro lado de la barra, incansablemente, los camareros viven las fiestas a su manera. Aunque trabajo y ocio no suelen ir unidos, en este caso ambas facetas tienden a estrechar lazos.

Iñaki Astiz Sanz. 54 años

Treintaiún años de oficio. Ni más ni menos. Desde que Iñaki Astiz Sanz, de 54 años, diera los primeros pasos en 1970 como profesional en el ‘Stay-Boy’, muchas fiestas han transcurrido. El actual camarero del bar ‘La Estación’ acumula una amplia experiencia en diferentes bares y restaurantes de Estella, como el Lerma, el Yerri, Florida, Maracaibo y el Luxor. “Las fiestas las he vivido buscando los momentos. Este año trabajo todas las fiestas completas, por turnos, así que aprovecharé los ratos que me queden”.

Iñaki Astiz saca partido a su tiempo libre para ver los encierros y para tomar algo con los amigos. Son sus momentos favoritos, porque otras tradiciones del programa, por ejemplo la bajadica del Puy, nunca ha tenido ocasión de vivirlas. No obstante, la profesión está en la sangre y asegura que ha aprendido a disfrutarlas. “Le das la vuelta a la situación. Además, trabajar en fiestas tiene su encanto. Yo disfruto, a pesar de las 10 o 12 horas de trabajo”, dice.

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Hosteleros en fiestas

Roberto Zudaire Larrión. 44 años

El encierro y el almuerzo son los momentos más festivos para el propietario y camarero del bar de copas Zulo, Roberto Zudaire Larrión. No se toma ningún día libre, pero disfruta detrás de la barra de un ambiente de fiesta. “El Viernes es el mejor día, cuando más conectan los camareros y la gente. Se nota especialmente la esencia de las fiestas. Luego, el fin de semana hay de todo”, asegura, en relación a que algunos clientes se vuelven más exigentes.
“Me gusta la hostelería, ya son 20 los años del bar. Para mí más que la noche, son más agobiantes los preparativos de los días previos, cuando además se une la Semana Medieval. Durante la noche, si puedes involucrarte en la fiesta, lo haces, pero al final tienes que estar pendiente de todo, de que no falle nada”, asegura. El bar Zulo cuenta con cuatro camareros de media toda la semana, cinco en fin de semana y tres el resto de los días.

Javier Antoñanzas Arbizu. 37 años

“¿Cómo vivo las fiestas? Trabajando mucho y durmiendo poco. En hostelería no hay tiempo libre, pero también puedes disfrutar de la fiesta desde dentro, según el ánimo de cada uno”, explica Javier Antoñanzas Arbizu, de 37 años, casado y con un hijo de 6. Propietario del bar Lerma, explica que el trabajo es intenso no sólo durante las fiestas, sino también las semanas previas, cuando hay que hacer los pedidos para toda la semana. “Se trabaja mucho pero el ambiente festivo que se crea te llena. La gente está de fiesta, con una sonrisa en la cara, se nota el buen humor”, asegura.
Gran aficionado a los toros, el encierro es prácticamente la única licencia que se permite durante las fiestas. “Como el bar da a la calle Mayor por la parte de atrás, me escapo a correr”, reconoce el estellés.
Javier Antoñanzas intenta coger un día fiesta durante la semana para disfrutar sobre todo con su hijo. “Lo llevo al encierro infantil, para ir creando cantera”, se ríe. No obstante, asegura que el negocio manda y tiene que estar continuamente pendiente de lo que ocurre en el interior de su establecimiento.

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