Derribada por peligro la ermita de Santa María de las Viñas de Arróniz

Derribada por peligro la ermita de Santa María de las Viñas de Arróniz

El Ayuntamiento de la villa instó a la parroquia, propietaria del bien, a tomar diligencias que garantizasen la seguridad de las personas

La parroquia de Arróniz se ha visto obligada al derribo de la ermita de Santa María de las Viñas, del siglo XVIII, ubicada en el término municipal, ante la imposibilidad de asumir el coste de su consolidación. El Ayuntamiento de la localidad requería a la parroquia una solución que evitase el riesgo potencial para las personas de un edificio religioso semiderruido y en desuso desde la década de los 50 del siglo pasado.

Arróniz contaba hasta el momento con cuatro ermitas. A la de Santa María de las Viñas, ya derribada, se suman las de San Pedro, en el interior del casco urbano y del siglo XVI; la basílica de Nuestra Señora de Mendía o de los Remedios, del XVII y ubicada extramuros en la cima de una colina, y la ermita de Santa Cecilia, de origen medieval.

Según detalla el Catálogo Monumental de Navarra, la ermita de Santa María de las Viñas es una sencilla fábrica de planta rectangular sin crucero diferenciado, con tres tramos más un cuarto que hacía las veces de cabecera. Se articula por un arco total de medio punto y dos fajones de medio punto rebajados, cubriéndose a dos aguas con vigas de madera.

El exterior presentaba muros de mampostería con sillar en los ángulos y enmarques de los vanos. La puerta adintelada se abría en el lado de la epístola, conservándose frente a ella un débil contrafuerte de cantería. La iglesia estaba fechada en el año 1712 y se restauró en el 1911, a pesar de lo cual su estado en las últimas décadas era ruinoso.

El edificio parece que formó parte del antiguo monasterio de Santa María de la Asunción de Arróniz y tuvo culto hasta mediados del siglo XX. La imagen titular de Santa María de las Viñas, de la que actualmente se conoce su paradero, fue muy venerada en la zona.

Con pena

El párroco de Arróniz, Germán Martínez Laparra, explica la decisión que, con pena, se ha visto obligada a tomar la parroquia ante la ausencia de fondos que permitieran restaurar el bien patrimonial. “Primero se valoró con Príncipe de Viana las posibles opciones de restauración que había. Los trabajos supondrían 250.000 euros que ni la parroquia ni la diócesis ni las instituciones podían afrontar. Solicitamos ayudas al Fondo Europeo pero el lugar no se encuentra en el Camino de Santiago ni en una zona de especial interés cultural, por lo que no quedó otra solución que derribarla”, explica.

La ermita era utilizada en los últimos tiempos por cazadores que se reunían en el lugar para almorzar y la utilizaban peregrinos como refugio en su paso hacia Santiago por esta ruta alternativa.

El expediente de derribo se inició hace dos años, y culminados los trámites administrativos, se ejecutó el sábado 12 de enero. Por la mañana entraba la maquinaria en la pieza donde se ubicaba la ermita. “Ha sido la parroquia la que contrató el estudio arqueológico, a la arqueóloga a pie de obra y al arquitecto y previamente solicitó al Ayuntamiento la licencia de derribo. La actuación ha supuesto un desembolso de 4.400 euros que ha sufragado la parroquia. La parcela de la ermita es de la parroquia, sobre un terreno municipal rodeado de piezas de propiedad privada.

“Nos ha dado mucha pena a todos, pero la gente entendió que era imposible mantenerla y el riesgo que suponía dejarla así. No tendríamos que llegar a esto porque con la ermita se pierde una parte de la historia del pueblo. Desgraciadamente, es una realidad no excepcional en cuanto al mantenimiento del patrimonio que tiene la iglesia”.

El párroco apuntaba en esta línea que, hace unos meses, dos parroquias de su jurisdicción regalaron dos ermitas a los Ayuntamientos de las localidades, ante la imposibilidad de mantenerlas.

Sobre un yacimiento romano


La ermita Santa María de la Viñas no tenía apenas valor. En su interior no había más elementos que la piedra del altar partida en dos. La arquitecta Maite Isaba destaca el hecho de que la parcela de la ermita se encuentre sobre un yacimiento romano declarado en los archivos municipales de Arróniz y en la Institución Príncipe de Viana. Por ello, algunos de las piedras de las paredes de la ermita eran sillares romanos con inscripciones. La actuación realizada en el lugar no cuenta todavía con final de obra y está pendiente el envío del informe arqueológico a Príncipe de Viana.

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