ASOCIACIONES – Salvemos el Ega – La ‘ONG’ del río Ega

Creado en 2013, el colectivo basa su actividad en la defensa de los recursos hídricos de Tierra Estella

En el verano de 2013 nacía la asociación Salvemos el Ega, la ONG del Ega. Se constituía con la intención de defender los recursos hídricos de Tierra Estella, es decir, el río, y salvaguardarlo de la presión ambiental. Razón inicial y una constante en el trabajo del colectivo es la aportación de un nuevo punto de vista sobre el proyecto de abastecimiento de agua promovido por la Mancomunidad de Montejurra. La Asociación defiende la lucha pacífica y legal, como muestra la cantidad de procedimientos y de reivindicaciones que ha realizado durante estos más de tres años de andadura.

La Asociación se articula en torno a una junta y traspasa la participación particular para aglutinar el apoyo de diferentes colectivos: Ayuntamientos, comunidades de regantes, grupos ecologistas y asociaciones de pescadores y de agricultores. De carácter totalmente abierto, se nutre de la participación de distintos segmentos de la sociedad.

Explica el presidente de Salvemos el Ega, Felipe Ajona Chasco, que fue un vecino de Valdega, Txema Lizarraga, guarda de la Comunidad de Regantes, quien hacía saltar las alarmas respecto a la extracción de agua del conjunto Acuífero de Lóquiz y río Ega. “El secado inusual de las fuentes y manantiales se venía apreciando desde el año 2000. Incluso con una pluviometría igual o superior a la media, el caudal del río disminuía con estiajes de hasta seis meses. Lizarraga fue el primero en avisar de las graves consecuencias económicas, medioambientales y sociales que el proyecto de abastecimiento de agua a Viana y a la Ribera podría suponer para el río Ega”.

Ajona apunta que en los términos municipales de Mendaza y Ancín existen actualmente pozos para extraer agua, extracciones que, asegura, ya están afectando en la actualidad al acuífero y el río. La alarma aumentaba con el inicio de construcción de dos nuevos pozos en el primer municipio, lo que duplicaría la extracción de agua. La concesión pasaría de los 7.122 m3 a los 14.520.407 m3. Las acciones en contra de este proyecto se han sucedido en los últimos tiempos; la última, una concentración el 23 de octubre ante las obras de excavación de los pozos.

“Lo que pedimos es que no se comience la casa por el tejado. Pedimos en primer lugar un estudio hidrológico actualizado de los recursos del acuífero de Lóquiz-río Ega, que se establezca el caudal ecológico necesario para el río Ega, sus afluentes y manantiales, puesto que se encuentra en zona LIC, es decir, Lugar de Importancia Comunitaria. Finalmente queremos que se respeten las condiciones ambientales y los usos existentes en la zona, de manera que el agua que sobre pueda ser utilizada para abastecimiento, como pretende la Mancomunidad. Si no llega, sobre todo en el periodo de estiaje de verano y otoño, entonces que se complete el abastecimiento con otras alternativas que hay”, añade el presidente.

Sin tregua, Salvemos el Ega sigue adelante haciendo todo lo que está en su mano en la defensa del río. En los próximos días va a cursar una denuncia ante el Defensor del Pueblo en contra de la Mancomunidad de Montejurra por la construcción de los dos nuevos pozos en Mendaza “sin permiso ni concesión”; el viernes 4 celebran una reunión en Pamplona con los grupos parlamentarios del cuatripartito y el 21 de noviembre los Ayuntamientos mantendrán un encuentro con la consejera.

Aunque la suya sea una lucha de largo recorrido, Salvemos el Ega hace una buena valoración de su trabajo. Explica Juan Iriberri Hita, secretario del colectivo, que uno de sus logros es la creación de conciencia medioambiental entre la población. “Se ha despertado en los pueblos una concienciación bastante viva. Tenemos un patrimonio que está en estado terminal y la gente se está dando cuenta. El Ega se está muriendo por los estiajes, por la contaminación y por el efecto negativo del desarrollo industrial y económico”, explica.

“Nosotros queremos prevenir lo que puede venir. La situación actual es insostenible y el Gobierno de Navarra tiene que buscar alternativas”, añade Ajona. Salvemos el Ega mantiene reuniones semanales y una asamblea anual para decidir los pasos a seguir. Aseguran que el secreto de su permanencia en la defensa medioambiental es la constancia.

ASÍ ES

FORMACIÓN. La asociación Salvemos el Ega se creó en agosto de 1993. Fue iniciativa del que fuera guarda de la Comunidad de Regantes de Valdega, Txema Lizarraga.

NÚMERO DE SOCIOS. Salvemos el Ega no tiene asociados de cuota, sino particulares y colectivos simpatizantes que den su apoyo.

JUNTA. La junta la integran Felipe Ajona Chasco (presidente), Xavi Amengual Requena (vicepresidente), Juan José Iriberri Hita (secretario), Francisco Javier Negueruela de Bobadilla y los vocales Emilio Ruiz Recalde y Gustavo Garrido Ibáñez.

FINANCIACIÓN. El colectivo no establece cuotas. Se autofinancia mediante la realización de actividades para recaudar fondos. Cuenta, además, con las aportaciones económicas de los Ayuntamientos y de las Comunidades de Regantes.

ACTIVIDADES. Destaca la fiesta anual de Salvemos el Ega, que ha cumplido ya la quinta edición. También organizan actividades puntuales como, por ejemplo, charlas sobre temas de interés para el colectivo.

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